En el viejo continente, uno de cada cinco trabajadores tiene que elevar el tono de voz para que se le oiga durante al menos la mitad del tiempo que está trabajando. Lo peor de esto es que un 7% sufre problemas de audición relacionados con su trabajo. En este sentido, la prevención de riesgos laborales cumple un papel esencial si queremos eliminar riesgos.
Es muy importante estar atento a posibles señales de pérdida de audición y observar las reacciones de los trabajadores recién llegados: si gritan para comunicarse o se tapan los oídos es muy probable que tengamos un problema de ruido en la empresa.
Sesenta millones de trabajadores europeos están expuestos a ruido excesivo durante al menos la cuarte parte de su jornada de trabajo. Lo peor es que más de diez millones de personas sufrieron pérdidas de audición en el trabajo, según la Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo; una cifra que deja a la pérdida auditiva entre las enfermedades profesionales más comunes dentro de la Unión Europea.
Anualmente, en concepto de indemnizaciones y costes indirectos por Incapacidad Temporal, se pagan miles de millones de euros.
Para frenar este problema y para reducir los niveles de exposición al ruido de los trabajadores, la Directiva de la Unión Europea sobre el Ruido, establecía a principios del 2007 un valor límite de exposición diario de 87 decibelios (dB) en jornadas laborales de ocho horas, medida que corresponde al ruido que genera el tráfico intenso.

Perforadora Neumática. Fuente: Diesa
Los problemas auditivos de los trabajadores son más evidentes en la construcción y en la industria manufacturera, aunque también se registran pérdidas de audición en “call centres”, escuelas, fosos de orquesta o bares. Cuanto más alto sea el nivel del ruido y la duración de la exposición, mayor es el riesgo de sufrir daños.
Según la Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo en la industria manufacturera y en la minería, un 40% de los trabajadores están expuestos a importantes niveles de ruido durante más de la mitad de su jornada laboral. En la construcción, este porcentaje es del 35%, y en muchos otros sectores, como la agricultura, el transporte y las comunicaciones, se sitúa en un 20%.
¿Te gustaría saber qué se entiende por ruido? El ruido es un sonido no deseado; su intensidad (o volumen) se mide en decibelios (dB). La escala de decibelios es logarítmica, por lo que un aumento de tres decibelios en el nivel de sonido ya representa una duplicación de la intensidad del ruido. Por ejemplo, una conversación normal puede ser de aproximadamente 65 dB y, por lo general, un grito es de 80 dB. La diferencia es de tan sólo 15 dB, pero el grito es 30 veces más intenso.
No es sólo la intensidad la que determina si el ruido es peligroso; también es muy importante la duración de la exposición. Para tener en cuenta este aspecto, se utilizan niveles medios de sonido ponderados en función de su duración. En el caso del ruido en el lugar de trabajo, esta duración suele ser la de una jornada de trabajo de ocho horas.
Según la Organización Internacional del trabajo, la exposición breve a un ruido excesivo puede ocasionar pérdida temporal de la audición. La mayoría de los trabajadores no se dan cuenta que se están volviendo sordos hasta que su sentido del oído ha quedado dañado permanentemente.
Pérdida temporal de audición
En lugares de trabajo ruidosos las personas suelen notar que no pueden oír bien y que, a la mayoría, le zumban a uno los oídos. Estos síntomas están asociados a la afección de Desplazamiento Temporal del Umbral. Sin embargo, este problema suele no tomarse en cuenta ya que ‘el zumbido’ y la sensación de sordera desaparece, normalmente, al cabo de poco tiempo de estar alejado del ruido. Ahora bien, cuanto más tiempo se esté expuesto al ruido, más tiempo tarda el sentido del oído en volver a ser ‘normal’.
Además de las consecuencias negativas en el trabajo, esta afección también puede afectar la vida social de las personas, ya que aún después de abandonar el trabajo, se puede tardar horas en volver a escuchar normalmente.

Historia de los Call Center. Imagen: Askax.net
Pérdida permanente de audición
Después de una exposición continua y prolongada en el tiempo a ruidos excesivos en el trabajo, los oídos no se recuperan y la pérdida de audición pasa a ser permanente. La pérdida permanente de audición no tiene cura.
En el caso de que un trabajador empiece a perder el oído, quizá observe primero que una charla normal u otros sonidos, por ejemplo señales de alarma, empiezan a resultarle poco claros.
A menudo, los trabajadores se adaptan (“se acostumbran”) a la pérdida de audición ocasionada por ruidos dañinos en el lugar de trabajo. Por ejemplo, pueden empezar a leer los labios de la gente que habla, pero les resultar difícil escuchar a alguien que se halle en una multitud o por teléfono.
Los tests o las pruebas de audición son la única manera de saber si un trabajador padece realmente pérdida de audición. Lamentablemente, puede ser difícil obtener pruebas de audición, porque ésta siempre deberá ser realizada por un profesional de la salud formado para ello.
Además, según la OIT, la pérdida de audición, la exposición al ruido en el lugar de trabajo puede provocar otros problemas:
Efectos fisiológicos
Está demostrado que la exposición al ruido tiene efectos sobre el sistema cardiovascular, que libera catecolaminas aumenta la tensión arterial.
Estrés relacionado con el trabajo
El estrés laboral rara vez tiene una sola causa, generalmente se produce por la interacción de varios factores de riesgo. El ruido en el entorno de trabajo, incluso a niveles muy bajos, puede provocar estrés. Además, el ruido aumenta la tensión, lo cual puede dar lugar a otros problemas de salud, entre ellos trastornos cardíacos, estomacales y nerviosos. Se sospecha que el ruido es una de las causas de las enfermedades cardíacas y las úlceras de estómago.
Aumento del riesgo de accidente
Los altos niveles de ruido dificultan la escucha y la comunicación del personal entre sí, lo que incrementa la probabilidad de que ocurran accidentes. Este problema puede verse agravado por el estrés laboral, que el mismo ruido puede provocar. Asimismo, la exposición al ruido durante mucho tiempo disminuye la coordinación y la concentración, lo cual aumenta la posibilidad de que se produzcan accidentes.
Absentismo
Una exposición excesiva al ruido puede disminuir además la productividad y ocasionar porcentajes elevados de absentismo.
La ley obliga a los empresarios a proteger la salud y la seguridad de sus trabajadores contra todos los riesgos laborales relacionados con el ruido. En este sentido, el empresario está obligado a:
. Realizar una evaluación de riesgos, que puede conllevar la realización de mediciones de ruido, sin descuidar todos los riesgos potenciales (por ejemplo, accidentes o pérdida de audición).
. Adoptar, tras la evaluación de riesgos, un programa de medidas destinado a: controlar el ruido en su origen y reducir la exposición de los trabajadores al ruido mediante medidas de organización del trabajo y de diseño del lugar de trabajo, incluidas la señalización y la limitación del acceso a las zonas de trabajo en las que los trabajadores.
. Informar, consultar y formar a los trabajadores en relación con los riesgos que corren, las medidas para trabajar con poco ruido y la forma de utilizar los dispositivos de protección acústica;
. Controlar los riesgos y revisar las medidas preventivas, lo que puede incluir una vigilancia sanitaria.
Fuente: Navactiva

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1 Comentario en “Prevención de Riesgos Laborales: Ruido en el trabajo”
excelente la informacion que se le esta sumistrando a las personas con riesgos de enfermeadades laborales y no saben que hacer fente a ello