
Pérdida de audición por las condiciones de trabajo
Varias enfermedades profesionales se deben a la pérdida de audición como consecuencias de las condiciones que existen en el lugar de trabajo.
Se estima que un porcentaje muy elevado de españoles, aproximadamente un 70%, padece niveles de ruido que superan el límite de ruido máximo aceptable. El límite que es concebido por científicos y profesionales sanitarios es de 65 decibelios. Cuando se supera este número, se considera al ruido como inaceptable.
La relación entre ruido y sonido es confusa. Para muchas personas lo que puede ser un sonido, es un ruido para otras. Imagínense en una disco; allí las personas aceptan sonidos con decibelios muy elevados, que son inaceptables para alguien que quiere descansar, en esta situación los niveles que se aceptan son más bajos.
Pero vayamos al punto de vista médico profesional. En este punto se considera ruido al sonido que puede producir pérdida de audición, siendo nocivo para la salud. Podemos nombrar algunas variables que se tienen en cuenta para este criterio donde los ruidos comienzan a ser nocivos para la salud:
- Tono
- Duración
- Manera en que se desarrolla
- Variación en el tiempo
Ahora vayamos al punto de vista legal. Aquí se considera que los efectos nocivos del ruido comienzan por encima de los 85 decibelios. En este límite es cuando entra en juego la legislación en cuanto a las medidas de protección ante estos elevados decibelios de ruido, más que a su eliminación.
Cuando en un trabajo se comienzan a conjugar las variables que hemos nombrado, se empieza a vislumbrar perjuicios para la salud de los trabajadores.

La exposición en el trabajo a elevados niveles de ruido
Muchas empresas mantienen actividades que superan los 80 decibelios, y si dicha actividad se prolonga en el tiempo, es decir que es constante la exposición al ruido, el trabajador que realiza esa actividad va dañando su oído, casi de una manera imperceptible. Y el resultado termina siendo una sordera, producto de un proceso en donde se fue perdiendo la audición.
La exposición en el trabajo a elevados niveles de ruido no solo ocasiona la pérdida de audición en el trabajador. Como consecuencia de esta disminución de la audición, la persona se ve afectada en sus relaciones sociales; no oye bien, no puede comunicarse como antes, necesita que le hablen de forma más elevada, etc. Por ello, esta pérdida de audición en el trabajador, producto de su trabajo, le puede provocar problemas psicológicos (disminuye la capacidad de atención, concentración, disminuye la comunicación, se irrita más fácilmente, etc.), cardiovasculares y acústicos.
Entre los efectos adversos que se producen en el oído se encuentran:
- Hipoacusia sensorial permanente
- Fatiga auditiva
- Acufeno, zumbido de oídos
Las empresas deben tomar medidas de prevención para que los trabajadores no vean perjudicada la audición. De lo contrario, deberán reparar esa situación.

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