Profesiones
Profesiones y heráldica

Las profesiones como origen de apellidos

Los oficios de nuestros ancestros determinaron el nombre de la familia: los apellidos
Por , en 12 de octubre de 2008

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Desde tiempos muy remotos el trabajo no sólo dignifica al hombre sino que además le sirve como medio de identificación; sucedía siglos atrás y sucede hoy mismo cuando nos queremos referir a una persona y su nombre y apellido no nos alcanzan, solemos agregar motes y apodos que usualmente están relacionados con su profesión o algún rasgo distintivo de su aspecto físico.

Así es como personas bautizadas bajo un nombre acaban siendo conocidas por sus apodos o por sus profesiones, sin que a nadie le parezca un despropósito pues lo que se busca, en el fondo, es poder identificar a la persona y cuando tengamos que invocarla en una conversación, todos puedan entender de quién se trata sin necesidad de conocer sus datos civiles.

El trabajo ocupa un espacio importante en la vida de las personas, independientemente de las horas que se trabajen por jornada, requiere de un cuidado y dedicación similar al de criar un hijo, representa desafíos, éxitos y fracasos, un círculo social y un espacio donde ser útil y ayudar a los demás.

Tan importante era el trabajo en épocas antiguas y tanto se utilizaba para identificar a las personas que los oficios sirvieron para construir los apellidos de las personas de aquélla época pero también de la nuestra, pues hemos heredado esos apellidos y los portamos sin ningún misterio.


Los apellidos de oficios o profesiones son muy comunes y, probablemente, hoy no despierten curiosidad pero en su origen en el siglo X cuando sólo se usaban los nombres de pila, estos apellidos servían para identificar a las personas cuyos nombres de pila comenzaban a repetirse y nada los unía pues pertenecían a diferentes familias.

Así nacieron apellidos como Caminero, Guerrero, Jurado, Pastor, Sastre y Zapatero que, en realidad, hacían referencia a la ocupación de la familia o la persona a quien se había dado el apellido, y que servía como referencial pero que acabó siendo registrado como un apellido ante la insuficiencia del nombre de pila de las personas.

Es importante tener en cuenta que en aquéllas épocas, así como en las nuestras, los nombres de pila respondían a modas a veces santorales, de reyes o cuestiones que se deseaban evocar utilizando su nombre; hubo modas de personas que al nacer se llaman Juan o Pedro y, entre cientos o miles de ellos nacidos el mismo año, era necesario diferenciarlos de alguna manera; para ello se usó la profesión del padre o de ellos mismos cuando fueron adultos.

profesionales

En otras ocasiones el apellido referenciaba el lugar de procedencia y habría un Juan del Río, otro de la Colina; o tomaba su nombre de características físicas que los distinguía uno del otro: Juan Grande, Juan Blanco o Juan Calvo; esos motes o distintivos solían heredarse y así fue como se crearon los apellidos que, tiempo después fueron anotados junto con el nombre de pila por los notarios de aquélla época.

En España se distinguen cuatro tipos de apellidos:

Los que derivan del nombre propio se llaman patronómicos, y algunos ejemplos son Rodríguez (de Rodrigo), Alvarez (de Alvaro), González (de Gonzalo), Martínez (de Martín). El segundo grupo es el que hace referencia a características físicas o profesiones, como Calvo, Blanco, Crespo, Herrero.

También existen los apellidos toponímicos o solariegos: estos son los que se derivan del nombre de un solar, pueblo, ciudad. Son precedidos de la preposición “de”, que indica origen y procedencia. Por último, se encuentran los apellidos gentilicios, derivados del apelativo común de sus habitantes, por ejemplo Navarro, Gallego, Castellano, Catalán.

Si hoy parece sólo una casualidad que exista un veterinario de apellido Novillo, una paisajista Flores o un diseñador de indumentaria apellidado Sastre, entre muchísimos ejemplos que se pueden encontrar cada día, históricamente no se trató de una casualidad sino de una manera de identificar a las personas.

san francisco de sales

Así, los apellidos que hoy conocemos tienen su origen en formas muy sencillas de composición que se resumían a aspectos de vida de las personas, como su procedencia, profesión o características físicas.

Esta característica de los apellidos hispanos también se repite en apellidos extranjeros que, si realizamos su traducción podemos descubrir que los métodos de construcción fueron similares: procedencia, profesión o características físicas.

Pero en la historia no sólo encontramos que el trabajo se vincula al nombre de las personas para conformar apellidos, existió -y aún tiene vigencia en nuestros días- la necesidad de asociar un santo patrono a cada profesión.

En algunas denominaciones del cristianismo, especialmente en la Iglesia Católica y en las Ortodoxas, en las cuales se cree en la intercesión de los santos, el santo patrón de un grupo de personas particular es un santo que tiene una afinidad especial a ese grupo y a sus miembros.

Los Santos Patronos de algunas profesiones son:

Abogados: Raimundo de Peñafort y Tomás Moro
Amas de casa: Ana
Arquitectos: Tomas Apóstol
Bancos: Mateo y Miguel
Bomberos: Bárbara y Juan de Dios
Carniceros: Antonio Abad
Carpinteros: José esposo de la Virgen María
Científicos: Alberto Magno, Tomás de Aquino
Dentistas: Apolonia, Cosme y Damián
Escritores: Juan Evangelista y Francisco de Sales
Farmacéuticos: Nicolás, María Magdalena
Hoteleros: Marta
Ingenieros: Benito el Joven, José
Joyeros: Ana, Eligio, Eloy, Genaro
Marineros: Virgen del Carmen, Cutberto
Mineros: Ana, Bárbara
Notarios: Catalina de Alejandría, Ginés de Arlés, Guido, Lucas, Lucía, Marcos.
Obreros: José esposo de la Virgen
Panaderos: Honorato de Amiens, Ambrosio, Fermín, Miguel, Nicolás, Zita
Parteras: Ramón Nonato
Periodistas: Francisco de Sales
Relojeros: Pedro
Sastres: Francisco de Asís, Antonio María Claret, Martín de Tours
Secretarias: Marcossan ramon nonato
Tapiceros: Sebastián
Telecomunicaciones: Arcángel San Gabriel
Veterinarios: Eloy
Zapateros: Crispín

Cada Santo Patrón tiene una historia particular por la cual se le ha elegido como patrono de la profesión; ya sea porque era también el oficio o profesión del patrono en vida o porque se vinculó de alguna manera que ha trascendido a la historia y mereció la asociación. En otras oportunidades es el nombre del patrono lo que le ha valido la vinculación.

Por citar algunos ejemplos, el Patrono de los Periodistas, Francisco de Sales, fue un escritor que se distinguió por decir la verdad con elegancia y sin herir a nadie, por escribir y hablar con tanta delicadeza que nadie se sentía molesto; un escritor y orador que no buscaba el morbo sino la transmisión de la simple y llana verdad evangélica. Y supo comunicar la idea de que todo lo auténticamente humano es cristiano.

En tanto, San Ramón Nonato, el patrono de las parteras aunque también de las mujeres embarazadas, recibe su nombre por el hecho de haber sido sacado del vientre materno, por medio de una intervención quirúrgica, cuando ya había muerto su madre; por eso no nació como nacen normalmente los niños y de allí el nombre de Nonnato o Nonato.

Fuentes: Heráldica, La Gaceta, Genealogía, Finlay, Diocésis Canarías, Wikipedia

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2 Comentarios en “Las profesiones como origen de apellidos”

1

Es interesante saber de donde provienen nuestros apellidos.
Si me gustaria saber de donde proviene el mio que es Archaga lo he buscado pero no aparece registrado.

Gracias

2

Interesante artículo, pero el patrón de los Veterinarios es S. Franisco de Asis y así lo celebran todos los de España, como se podrá comprobar consultándolo con cualquiera de los Colegios Oficiales de Veterinarios de las distintas provincias.

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