General, Profesiones
Estrés laboral

Estrés en el empleo público

Los funcionarios públicos no sienten el reconocimiento y padecen estrés
Por , en 21 de julio de 2008

En España existen más de 450.000 empleados públicos en función pero la imagen que teníamos de ser un trabajo grandioso de baja exigencia y buena paga está siendo opacada por el fenómeno del síndrome de Burn Out.

Este síndrome se refiere al estrés laboral que se presenta en cualquier puesto de trabajo, empresa o compañía por más pequeña o grande que sea, pues la fuente del estrés laboral depende de los mandos, la sensación de inestabilildad laboral, falta de rumbo y control, poca claridad en las expectativas puestas sobre el trabajador y malas relaciones interpersonales.

El estrés es totalmente independiente de las situaciones y cada persona tiene tolerancias diferentes así como diversas formas de reacción que dependerán de la personalidad y el carácter. El estrés no es sólo una enfermedad psicológica, sus consecuencias se hacen notorias en la salud física del individuo, que puede sufrir úlceras, hipertensión arterial, alteraciones intestinales y hasta enfermedades coronarias.

El estrés laboral es uno de los problemas más comunes en la sociedad actual donde el tiempo es poco y el trabajo mucho. Si bien, usando la definición de la Organización Mundial de la Salud, para describir el estrés encontramos que se trata de “un conjunto de estímulos que preparan al organismo para la acción” el término no asusta, trabajar todos los días bajo un constante sometimiento a estrés laboral puede provocar consecuencias negativas en la salud.

De hecho, si el estrés se convierte en algo crónico puede degenerar en Burn Out o síndrome del quemado, una patología severa con graves secuelas físicas y psicológicas.

De allí que el estrés sea respetado y tomado muy en serio por las empresas que comienzan a cuidar a sus trabajadores para evitar bajas laborales y problemas jurídicos.

Pero de todos los trabajadores que pueden ser, de alguna manera, englobados, existe un colectivo de trabajo que es muy propenso al sufrir estrés y sus consecuencias, se trata de los funcionarios públicos.



Un reciente estudio realizado a tres mil trabajadores ha logrado determinar que el funcionario público español sufre estrés y se siente desilusionado. La encuesta es una muestra representativa de los más de 450.000 empleados públicos que hay en todo el país.

Según la encuesta, ocho de cada diez empleados públicos se sienten poco o mal valorados en el puesto o cargo que desempeñan y un tercio de los encuestados sufre estrés.

Los datos surgen de una investigación publicada por Comisiones Obreras y que incluye a empleados de la educación, sanitarios y de la Administración Pública, titulado los “Riesgos psicosociales en los empleados de la Administración Pública en la Comunidad de Madrid”.

En esta investigación se determina que el 31% de los empleados públicos padece estrés producido por la burocratización, la jerarquía, la mala planificación laboral y la falta de recursos y la sobrecarga de trabajo.

Dentro del grupo de empleados públicos que sufren estrés se encuentran, con mayor detalle, algunos colectivos que son los que registran un mayor índice de enfermedades psicosociales, se trata de los jóvenes, las mujeres y el personal temporal.

El estrés de estos grupos está ocasionado por la falta de reconocimiento y por la baja estima que tienen de su puesto de trabajo. Por otro lado, los profesionales que sienten que tienen menos reconocimiento laboral son las enfermeras y los médicos.

Algunas de las consecuencias más notables del estrés son el insomnio, la irritabilidad, falta de ánimo y agobio que, si el estrés se somatiza pueden derivar en dolor de estómago, tensiones musculares, taquicardias, migrañas y otras.

Motivados por esta realidad que afecta al personal de las reparticiones públicas, las Administraciones han creado cursos anti estrés para los funcionarios, los mismos serán impartidos como mecanismo que intenta paliar y dar solución al creciente problema del estrés laboral.

El objetivo de este curso es que los funcionarios estén a gusto en su puesto de trabajo de manera que, no sólo sean trabajadores eficaces sino también que tengan un trato y una comunicación correcta con el ciudadano.

Estos cursos de cómo evitar y controlar en estrés se realizan desde hace dos años en Aragón y el objetivo de los mismos es que los empleados de la administración pública sean capaces de evitar y controlar cualquier tipo de cuadro de estrés al que puedan verse sometidos en sus puestos de trabajo o como consecuencia de éste.

El Gobierno de Aragón, por intermedio del instituto aragonés de la administración pública acoge estos cursos en los que veinte empleados de la administración autonómica podrán seguir estos cursillos en los que se les capacitará e informará del estrés, sus distintas clases y las fases que atraviesan quienes se ven afectados por esta enfermedad nerviosa.

Pero lo más importante del curso es que se enseñará a prevenir, con sencillos hábitos saludables hasta una multitud de técnicas de relajación corporal que serán muy beneficiosos cuando el estrés comienza a afectar al trabajador.

Si bien el estrés se presenta en cualquier cargo de cualquier empresa o industria, en el caso de la repartición pública existen determinados puestos del funcionariado que están sometidos a condiciones más estresantes que otros.

Se trata, por ejemplo, de los médicos, enfermeras, bomberos o policías que diariamente se encuentran con situaciones adversas y que, por otro lado, no sienten el reconocimiento por su labor; lo cual deviene en un trabajo a desgana en donde se dejan abatir por las situaciones y el estrés.

Otros funcionarios que pueden sufrir estrés en determinadas épocas del año son los funcionarios de hacienda pública cuando les llega el momento de presentar la declaración de la renta, así como los funcionarios de ayuntamiento u otras administraciones en plazos de presentación obligatoria de documentos, que son momentos muy estresantes para cualquiera y que sin la debida formación y cautela, puede derivar en un cuadro de estrés con algunas de las consecuencias antes descriptas.

Así, con estos cursos antiestrés, se pretende que los funcionarios se desenvuelvan como eficaces comunicadores tanto con el público como con la prensa, si su puesto así lo requiere, y que puedan evitar sentir estrés en ocasión de tensión o de máxima exigencia, controlando sus emociones.

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2 Comentarios en “Estrés en el empleo público”

1

[...] funcionario público es un trabajador como cualquier otro, pero para poder ejercer sus funciones públicas necesita estar vinculado al aparato estatal por [...]

2

estoy con fibromialgia, trabajo hace 25 años en el estado.

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