Muchos son los empleos que cotidianamente se rigen en base a un reloj, y no sólo por los horarios de entrada y salida sino para muchos objetivos que son dispuestos de manera semanal, mensual o anual y que cada trabajador, grupo de trabajadores divididos en áreas o regiones deben presentar en tiempo y forma.
Es ese “tiempo y forma” lo que en la jerga laboral llamamos “deadline” y que suele regir el mundo de preocupaciones de un trabajador que es medido por estos objetivos y que, en cada entrega se juega la continuidad de su puesto de trabajo, la posibilidad de conseguir el aumento o relocalización que había solicitado a su superior, etc.
Y es que, desde que existen los “deadline” muchas cuestiones laborales quedan supeditadas al cumplimiento de los objetivos y son los trabajadores quienes deben cargar con la responsabilidad y posibilidad de conseguir beneficios.
Quizás muchos de vosotros trabajan con “Deadlines” y es posible que más de una vez os haya surgido una dificultad de entregar el trabajo en la fecha límite, no siempre por cuestiones propias, y habéis tenido que echar horas extra para cumplir con los términos.
Y es que los Deadlines suponen una presión enorme sobre los trabajadores, en especial los qu ese encuentran a cargo del proyecto grupal o aquéllos sobre los que pende una decisión de continuidad laboral, aumento de salario o cualquier otro beneficio que será otorgado contra cumplimiento del encargue.
No en vano se relaciona esta modalidad de trabajo con diversas patologías que se presentan en el mundo laboral y que van desde el estrés hasta el burnout sin dejar de mencionar otros problemas que no parecen guardar relación directa como problemas posturales y de sedentarismo, de visión -cuando se trabaja con ordenadores- y otros problemas de salud y afecciones que también pueden relacionarse dependiendo del ámbito de trabajo y las características del mismo.
Aunque a muchos otros trabajadores les pre4cerá que “trabajan por metas” y se sienten motivados con estos límites de entrega que los pone a correr más que nunca, lo cierto es que trabajar bajo presión causa estrés; y no necesariamente hablamos de un aspecto negativo pues, en ocasiones, es el estrés el que nos moviliza e impulsa en el quehacer cotidiano, a conseguir nuestras metas, sin embargo, vivir periódicamente bajo esta presión puede enfermar los nervios y derivar en otras patologías que, por insuficiencias del sistema inmune, consigue afectar la salud del trabajador.
Así, cuando en tu trabajo te planteen un “Deadline“, será mejor que estés preparado para cambiar tu rutina diaria y prepararte para echar algunas horas extra, llevar algunas tareas a casa y hacer llamados desde tu hogar durante los fines de semana, para no acabar con la soga al cuello durante los últimos días del plazo.

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1 Comentario en “Deadline: trabajo al límite”
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