Todos trabajamos por dinero, a lo mejor no tanto por el vil metal en sí, sino por las cosas que podemos comprar con él. Puñeteros consumistas. Un libro interesante cuya lectura os recomiendo es el best-seller “13,99 euros“; que hace un curioso retrato del ejecutivo que nos enseñaron a soñar ser: “Se pone el traje y está convencido de que desempeña un papel crucial en el seno del holding en el que trabaja, tiene un gran Mercedes que ruge en los embotellamientos y un móvil…”
Sin embargo, aquí va mi consejo, nunca digas que trabajas por dinero porque en las empresas nunca se habla de dinero: hay términos como resultado, salarios, beneficios, presupuestos… Personalmente la motivación que me pone delante del ordenador todos los días es el sueldo de final de mes, no otra. En parte porque la etimología de la palabra trabajo es un instrumento de tortura. Sin embargo hay que decir que trabajas porque es “motivante”.
Por cojones, el trabajo tiene que ser intrínsecamente motivante. Pero, ¿eres tú el que aporta valor al trabajo o el trabajo te aporta valor a ti personalmente? En parte porque no es cierto que uno elija su propio trabajo (salvo en el caso de los emprendedores) ya que el trabajo generalmente te elije a ti.
Trabajas porque no tienes más remedio porque a nadie le gusta trabajar. Si a la gente le gustara trabajar trabajaría gratis. Lo que nos gusta es el dinero.

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Comentarios de “Trabajar por dinero sale muy caro”
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