A todos, en algún momento de nuestras vidas, nos han prometido alguna cosa que posteriormente no ha sido cumplida, usando excusas de todo tipo para justificarse y quedar bien con nosotros.
Mi abuela materna solía decir que las palabras se las lleva el viento y lo realmente importante son los hechos que avalan esas palabras.
Aconsejo no prometer cosas que no sabéis si podréis cumplir vosotros o vuestras organizaciones porque las personas se acuerdan de las cosas que se les dice. Si pasado un tiempo no lo cumplís, esas personas os lo reclamarán. Os podrá colar una y hasta dos veces, sin embargo, a la tercera ya se os verá venir y adquiriréis la fama que os merecéis, arrastrando con ella a la organización que representáis. No hay que olvidar que la imagen de las empresas son las personas que las integráis y representáis día a día.
Hay que ser claros, poniendo todas las cartas encima de la mesa para que cada parte sepa lo que hay, ni más, ni menos. En función de eso, cada cual podrá decidir lo que más le convenga.
Mucha gente se vale de que lo que prometido lo hizo de palabra y al no estar por escrito ¿cómo puede demostrar alguien que lleva razón? Lógicamente en estos casos es la palabra de uno contra otro.
Es más, cada uno tiene su propia conciencia y es muy importante tenerla tranquila, teniendo presente que se hizo lo que se debía hacer, independientemente de lo que puedan decir los demás. Muchas veces no merece la pena entrar en el juego de estos “vendedores de humo” que además de prometer cosas que no cumplen, pretenden dejar mal a la parte de va de cara y que dice la verdad.
Para evitar esto, recomiendo que cuando se os prometa algo, lo exijáis por escrito, firmado por la persona u organización que os lo garantiza para que, en caso de incumplimiento, podáis reclamarlo y demostrarlo. De no ser así, será muy complicado poder demostrarlo, a pesar de tener razón. Si la otra parte os pone pegas de cara a plasmarlo por escrito debéis de dudar de su palabra y no fiaros y seguir exigiéndolo de buena manera. Estoy hay que hacerlo siempre, independientemente de que conozcáis o no a la parte que os promete o garantiza algo porque nunca se sabe quién puede jugárosla.
También es interesante recopilar información sobre la veracidad de la palabra de esa persona y/u organización que representa; siempre hay otra gente que os puede contar sus vivencias y evitaros un mal trago al sacaros de dudas sobre su experiencia.
Ya sabéis que últimamente esta muy de moda entre los famosos el decir una cosa de forma clara y luego matizar diciendo “yo no quería decir eso” cuando sus palabras no dejaban lugar a dudas. Porque yo me pregunto ¿entonces para que dijisteis eso? Porque si uno se da cuenta de que no dijo lo que pretendía, rectifica en el momento y no días después.

Habrá que comportarse con seriedad y respeto hacia los demás y hacia las empresas que representáis. Lo que prometáis se debe cumplir y anotar para no olvidarlo; a veces, en un momento de entusiasmo, a todos se nos hincha la boca y nos ponemos a decir cosas que luego podemos olvidar nosotros pero no los demás. Otra cosa será que dejéis claro que vosotros pretendéis hacer o conseguir determinada cosa con determinadas acciones pero que lógicamente no dependerá de vosotros.
No da buena imagen el prometer algo y olvidarse de ello. Es lógico que si tenemos muchas cosas en la cabeza, no nos acordemos de todo. Pero para eso, existen agendas que nos permitirán anotarlo y recordarlo en futuro. Si son los afectados los que nos lo tienen que recordar, la mala imagen que demos nosotros actuará en nuestra contra.
A cada uno se le considera por lo que hace y no por lo que dice. Así que cada uno saque sus propias conclusiones.

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4 Comentarios en “Faltar a la palabra”
Juan, pues eso…todo por escrito y nada más. Las palabras son como la arena que resbala por las manos.
Con lo escrito los matices no valen.
SM
Hola SM,
En efecto, lo que esta por escrito no tiene más interpretación posible que la que pone ahí sin que nadie se pueda retractar sin quedar por lo que es. Así que el puño y la letra es lo único que vale en los pactos porque las palabras se evaporan tan pronto como se han dicho.
Saludos,
Tiene toda la “santa razon” SM las palabras se las lleva el viento, y en los tiempos que corren a poder ser todo por escrito.
Buen post amigo.
Hola José Luís,
Por supuesto, hay que exigir todo por escrito en estos momentos y en cualquiera porque si hay reticencias para realizarlo es porque algo no va bien o no les interesa. Menos palabras y más hechos.
Saludos,