Formación, Opinión
Viajes Culturales entre el instituto y la universidad

¿Estudiar, trabajar o hacer un viaje cultural?

Los jóvenes que han terminado sus estudios pueden elegir más que nunca
Por Brenda Zaniuk, en 7 de Septiembre de 2008

intercambio cultural

Al culminar los estudios secundarios, los jóvenes adolescentes han debido meditar sobre su futuro educativo: si continuar con una carrera universitaria o no, trabajar o emigrar en busca de oportunidades laborales y educativas diferentes o tomarse un “año sabático” para investigar en profundidad cuáles son sus opciones y gustos.

En la mayoría de los casos, los jóvenes realizan las inscripciones en las Universidades en los últimos meses de cursado escolar, con decisiones que, a veces, son apresuradas o influenciadas por sus amigos y/o familiares, en vez de responder netamente a la vocación del joven.

Los casos en que los adolescentes optan por continuar tradiciones familiares son innumerables, así, en un hogar de padres médicos, el hijo estudiará medicina, en la de ingenieros, estudiará ingeniería y en la de profesores, lo más probable es que estudie alguna carrera afín.

Sentirse identificado con las profesiones de los padres es inevitable y todos, en algún momento de nuestras vidas hemos considerado, si acaso no hemos terminado haciéndolo, estudiar la carrera que nos otorgue un título similar o equivalente al de nuestro padre o madre.


Cuando no es el caso de “emulación de un padre”, el adolescente puede escoger de una manera aún más condicionada: si acaso el necesario viajar a otra ciudad para estudiar o concurrir a determinada universidad y entre sus grupos de pares, sus amigos más cercanos estudiarán juntos la misma carrera en la misma universidad, es muy probable que el joven indeciso intente seguir a sus amigos, para evitar sentirse solo al emprender su vida universitaria.

Claro que en cualquiera de los dos casos no se puede garantizar el éxito ni el fracaso de la carrera profesional cuya elección fue motivada por factores ajenos a los gustos y vocación del joven; aunque a menudo es la causa que explica por qué hay tanta deserción universitaria en los primeros años de las carreras.

No obstante del universo que la educación universitaria significa para los jóvenes y sus padres, existen además, otras opciones que los chicos, cada vez más, analizan con profundidad antes de tomar una decisión respecto de su futuro profesional o laboral: el año sabático.

Argumentando que necesitan tiempo para tomar una decisión o, sencillamente, explicando que quieren conocer el mundo antes de volver a encerrarse en un aula durante cinco o seis años más; a los padres les suena lógico y, en muchos casos acceden.

Así, chicos de 18 años, que han culminado sus estudios secundarios se liberan de la presión con que los tiempos entre el colegio y la universidad acorralan a los adolescentes y se preparan para hacer una vida más relajada en la que encuentran muchas posibilidades; casi tantas como los niveles de ingresos de sus padres les permitan.

estudiantes internacionales

Una de las elecciones que se está convirtiendo en moda para los jóvenes que deciden hacer una pausa entre el secundario y la universidad es la de realizar un viaje cultural al exterior, generalmente, a países con otros idiomas, donde poder aprender o perfeccionar su inglés, francés, italiano, español o portugués, dependiendo del país de origen del estudiante y de sus objetivos y necesidades lingüísticas.

En Argentina, Brasil, Estados Unidos y Francia, así como en muchos otros países, el turismo joven con objetivos académicos está en constante crecimiento y existen organizaciones que facilitan el intercambio cultural entre los países, proveyendo todas las herramientas legales y hasta habitacionales para que el intercambio o la visita se pueda realizar.

¿Qué son los intercambios culturales?

Los Intercambios Culturales Estudiantiles son programas sistematizados que llevan a cabo organizaciones por medio de las cuales los estudiantes de todo el mundo pueden viajar y convivir durante un tiempo en un país anfitrión.

En Pacific Intercultural Exchange (PIE) los estudiantes de intercambio viven en una comunidad de EE.UU. o Australia, según quieran y elijan los jóvenes. Allí son recibidos como uno de sus miembros por las familias que los “adoptan”, y conviven integradamente en todas las experiencias que puedan darse, durante su estadía, tanto en lo que concierne a la familia, la comunidad y el colegio (High School).

El joven puede así apreciar, aprender, valorar y comparar formas diferentes de convivencia social, comunitaria, familiar y estudiantil.

Los intercambios estudiantiles ofrecen la imperdible oportunidad de llegar a comprender y manejar el idioma inglés -o cualquier otro idioma- con un nivel absolutamente óptimo e integral, imposible de lograr por otras vías. Hoy más que nunca es una herramienta insustituible y un capital invalorable para los jóvenes, y una herencia sin par por parte de los padres para sus hijos.

estudiantes internacionales

Los jóvenes aseguran que con sólo vivir seis meses en un país puedes aprender su idioma, desde cero, es decir, sin tener ningún conocimiento de la lengua; permitiendo tomar ventaja a años de estudios en academias de lenguas inglesa, portuguesa, francesa y española. Una buena opción para los que se deciden a estudiar en el extranjero.

A menudo, estos jóvenes inmigrantes se emplean en los países que visitan, utilizando las modalidades temporales para obtener ingresos que le permitan costear su estadía pero también que le amplíe el círculo social, ayudando a insertarse más rápidamente en la sociedad y aprendiendo de las costumbres del lugar.

La práctica, que puede extenderse entre seis meses hasta un año, no es peligrosa y ayuda al joven a distenderse, conocer, investigar y buscar su vocación para que, al retornar a su país de origen pueda optar por una carrera profesional o trabajar de aquello que ha descubierto que le agrada hacer.

Ciertamente, si el grupo familiar estaba dispuesto a afrontar los gastos de una Universidad no le significará excesivamente costoso mandar a su hijo a un viaje cultural y los beneficios de la práctica pagan sobradamente cualquier costo.

Más aún si el adolescente no estaba seguro sobre la carrera que comenzaría o si había sido presionado por pares o familiares cercanos, existiendo la posibilidad de un fracaso universitario que implicaría un gasto y pérdida de tiempo para todos.

Así, a las opciones que todas las familias ofrecen a sus hijos cuando están por culminar sus estudios secundarios, a saber: estudiar o trabajar, debería agregarse la incomparable experiencia de hacer un Viaje Cultural durante seis o doce meses en el país que elija y con pautas claras acerca de los objetivos que se pretenden del viaje.

Fuente: EF Education First;Pacific Intercultural Exchange;Protocolo

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1 Comentario en “¿Estudiar, trabajar o hacer un viaje cultural?”

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hola yo quiero viajar a estados unidos para estudiar en la secundaria me guatria saber como hacer para hacer un intercambio cultural bueno me despido y espero respuesta gracias
agustina

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