General, Opinión

Estrés postlaboral: la ansiedad del desempleado

Por Del Campo, en 3 de Noviembre de 2008

Algunas veces se puede hablar con más o menos tino sobre diferentes temas. Opinar, dar puntos de vista, incluso hasta debatir, sin ser un profesional del tema en cuestión, ni haber experimentado lo que se discute. Por desgracia, este no es el caso dado que esta vez os puedo decir que poseo experiencia en el tema que vamos a tratar en este artículo.

No es una cosa difícil de comprobar: “Las personas paradas padecen altos niveles de estrés, según los expertos”.

Enfrentadas bruscamente a un cambio severo en sus vidas, ruptura de sus rutinas diarias, adaptarse a la nueva situación, la presión social, potenciales problemas personales,….. Necesitan un tiempo para adaptarse a la nueva situación.

Este podría ser un ejemplo que te puedes encontrar diariamente en cualquier lugar de España por desgracia en los tiempos que corren:

“Cuando te notifican el despido te quedas paralizada/o. No te lo esperas, eres incapaz de preguntar y estás dándole vueltas al porqué durante unas semanas. Francamente, te sientes fracasada/o. Tengo 42 años y empecé a trabajar a los 19. La crisis del 93 ni me rozó, pero esta me ha dado de lleno. He desarrollado una buena carrera, tengo un buen currículum, una buena casa y una familia estupenda. Lo más difícil fue explicar a mis hijos que estoy en el paro”.

Este es un ejemplo que demuestra el gran conflicto al que se debe de enfrentar el parado. Tras el shock inicial del despido, la persona que se enfrenta al desempleo experimenta perplejidad, confusión y fracaso, una sensación de bloqueo que le impide avanzar; ni siquiera es capaz de pensar en el futuro o en la búsqueda de un nuevo trabajo.

Primero piensas en ¿qué he hecho mal?, es una forma especial del famoso síndrome de Estocolmo”.

La autocrítica es paso necesario para comprender el motivo del despido. Puede ser que sea una situación lógica o no derivada de tu forma de trabajar. Pero debes de ser sincero contigo mismo.

Una vez pasada esta fase, llega la etapa de la asimilación de la nueva situación.



Aceptar la nueva situación y cambiar de aptitud frente a lo que le rodea es algo necesario. Mostrar disgusto y cambios de carácter es algo normal, pero debes de asimilarlo y para eso es necesario un cierto grado de comprensión por parte de tu entorno social.

Cuanto antes lo aceptes, antes puedes empezar a buscar soluciones para salir de la nueva situación. No te agobies, no te estreses, pero tampoco te acomodes en esta nueva situación. Eso es un gran error en el que suelen caer mucho parados. “La dejadez”. Huye de ella. Busca algo para ocupar tu tiempo y mantener la cabeza alejada de la situación en la que te encuentras: cursos, hobbies,….. lo que sea con tal de no caer en la dejadez. (Los lunes al sol).

Como afirma María José Poza, psicóloga, consultora y directora de Staff Consultants Recursos Humanos, “el objetivo es buscar un espacio positivo en aquello que parece un agujero negro sin salida. Todo tiene salida”.

Y en ese camino, uno de los aspectos más importantes consiste en no culpabilizarse de la situación, porque en la mayoría de los casos son agentes externos a nosotros los que provocan el desempleo (crisis económica, jefes tóxicos, mala gestión empresarial?).

Una vez asimilado todo, planifica tus acciones para volver al mercado laboral.

El camino que conduce de nuevo a la estabilidad emocional y la vuelta al mercado laboral puede resultar difícil y su duración es variable.

Lo bueno es que, poco a poco, la autoestima se recupera, se empieza a reandar lo andado y encontramos nuestro lugar en el nuevo orden de las cosas.

Superados los sentimientos de culpa y de fracaso personal, y recuperada la autoestima, se abren nuevas expectativas que permiten disfrutar de un renovado espacio laboral.

Hay más de dos millones de personas viven los lunes al sol. Hay 2.530.001 parados que registraron las oficinas del Instituto Nacional de Empleo (Inem) en septiembre.

Esta cifra supone un incremento del 4,2% con respecto al mes anterior. Los hombres son los más perjudicados (76.089) y las mujeres sumaron la cifra de 26.996. En el último año el repunte del paro ha afectado a 501.705 trabajadores. Casi todos ellos están experimentando las mismas angustias, agudizadas por la crisis que vive nuestro país y que no deja lugar al optimismo.

Una crisis que durará, según las cifras del Gobierno, la patronal y los sindicatos, unos dos años, algo más en el sector de la construcción. Las previsiones dibujan un panorama poco halagüeño: la tasa de desempleo se situará en el 2008 en torno al 11%, mientras que en el 2009 podría alcanzar entre el 12,5% y el 15%.

España e Irlanda serán los países europeos en los que más crecerá el paro. Tras las cifras oficiales se esconden personas con nombres y apellidos, historias cotidianas y sentimientos no siempre conocidos y comprendidos. Los expertos afirman que los parados – junto a los adictos al trabajo- son los que más estrés padecen. “Ser un parado no es disfrutar de unas vacaciones pagadas por el Estado, en contra de la opinión de algunos”.

Muchos parados cuando oyen la frase “estrés postvacacional” piensan y con razón que más estrés tiene ellos, que no saben como van a llegar a fin de mes en algún caso.

El entorno laboral que nos rodea no tiene buena pinta, pero hay que enfrentarse a el con optimismo e ilusión, de lo contrario, el proceso de estrés y depresión se convertirá en un círculo vicioso del cual no ves posible salida.

La mera noticia del despido ya provoca importantes cambios psicológicos. Y el miedo es el gran protagonista. “Miedo a no encontrar otro empleo, miedo a no poder asumir las responsabilidades económicas, miedo al fracaso personal”. Toda esa angustia se traduce, en la mayoría de los casos, en pesimismo, apatía, irritabilidad y baja autoestima.

La persona desempleada puede enfrentarse, además, a determinados problemas derivados de sus propios miedos: falta de concentración, pérdida de memoria o sentimientos de torpeza. Un estado psicológico al que, en casos extremos, se añaden problemas de salud: hipertensión, gastritis, insomnio, dolor de cabeza o lumbar, fatiga crónica, etcétera.

Lo que no puedes consentir es que los estados de ánimo te dominen, que no hagan cambiar hábitos saludables y que caigas en otros no tan saludables.

Por lo tanto, cuanto antes asimiles la situación, encuentres ocupación y encuentres tu planning de futuro, más pronto empezarás a funcionar y a salir de la espiral de autoasfixia.

Hay que contar también que cada uno es como es, e influye mucho en toda esta triste situación el carácter de cada persona. Si embargo, las fases por las que suele pasar un desempleao/a son siempre las mismas. Lo que varía es la duración de las mismas dependiendo de las personas a las que le toque.
Y como último consejo, y este lo dirijo a quien tenga un parado cerca, es que se debe de tener cierto grado de comprensión con lo que le ocurre. No el hecho de una total aceptación de lo que haga, pero si mantener en cierta medida el carácter más abierto.

Y recordar la frase que suelo usar mucho:

“A las personas no se les mide por lo alto que llegan, sino por lo que consiguen rebotar una vez que han tocado el suelo”. George Patton

Fuentes:

Brushes.5ooml (Fotos)

María José Poza

Psicopedagogia.com

Wordreference.com

Staff Consultants Recursos Humanos

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1 Comentario en “Estrés postlaboral: la ansiedad del desempleado”

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[...] “Estres postlaboral: la ansiedad del desempleado”  Buscarempleo.es  3/11/2008 No Comments, Comment or Ping [...]

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