La satisfacción del trabajador es una meta evasiva para muchas organizaciones; creo que es porque la satisfacción del empleado no debe ser una meta final o global. La satisfacción del empleado debe ser entendida como un resultado, un resultado de las prácticas del mundo de los negocios que autorizan y permiten a los trabajadores contribuir al éxito de la empresa. Si los empleados no tratan a los compañeros de trabajo y a los clientes con respecto, dignidad, y buena atención en el caso de los clientes, ¿por qué deberían mantener su puesto de trabajo?

Respeto en el trabajo
Sin embargo, los empleados no pueden crear por sí mismos un nivel de satisfacción determinado, así que, el ambiente de trabajo debe animar o estimular a que esto ocurra. Estar satisfecho con el rendimiento laboral de uno mismo no es algo que se firme en el contrato de trabajo, tampoco es algo que dependa directamente de la empresa o del trabajador, hay una serie de factores en juego. ¿Queréis saber a qué viene todo este rollo?
Tengo una amiga que lleva dos meses trabajando como recepcionista en una conocida clínica privada de Madrid, el caso es que según comenta está empezando a quemarse. Le pregunté que qué era lo que pasaba, a nivel de recursos, dispone de una mesa enorme para atender a las personas que llegan a la clínica, un espacio nuevo, totalmente climatizado, con un ordenador de última generación y un micrófono a lo Madonna para llamar a los médicos, enfermeras y atender el teléfono. Tiene una compañera que le ha ayudado desde el primer día que empezó a trabajar. Sin embargo, los procesos burocráticos son disfuncionales a más no poder, ella se encarga de imprimir, almacenar y llevar y traer informes médicos confidenciales. A causa de esto, muchos pacientes irrumpen en la clínica con malos modos y varios médicos del centro no se hablan entre ellos. Sin embargo comparten pacientes y a mi amiga le toca hacer intermediación. Las enfermeras son demasiado competitivas entre sí, se acusan indirectamente de robar materiales que mi amiga debe pedir todas las semanas (pidiendo autorización al gerente).Por si todo esto fuera poco, ella misma dice que deberían pagarle un plus por hacer labores de psicóloga, muchos de los pacientes mayores acusan problemas de soledad y en la mayoría de los casos buscan conversación con ella.
A las dos semanas de haber empezado a trabajar, uno de los médicos le indicó que estaba por encima de ella y que no se metiera donde no la llamaban porque podría poner la salud de los pacientes en peligro. El motivo es que había recibido una llamada de un paciente al que se había recetado una dosis incorrecta de un medicamento; ella lo confirmó con otro médico porque el que había hecho la receta no estaba y llamó a la paciente para indicarle la dosis correcta.
Bajo mi punto de vista, el problema que tiene mi amiga tiene que ver con la aceptación de la responsabilidad de los trabajadores; nadie acepta sus responsabilidades. Imagino que con el paso del tiempo, Ana, tiene dos opciones: a) pasar por el aro y empezar a culpar a otros de su bajo desempeño laboral o b) empezar a buscar otras ofertas de trabajo. Si el descontento sigue creciendo y no hay compensación (a nivel social, laboral o económico) lo más probables que termine por dejar el trabajo.
Evidentemente mi trabajo no es hacer justicia ni nada parecido, de hecho, creo que todos los que llevamos unos años en el mercado laboral hemos pasado por malas experiencias: malos jefes, resultados pobres, condiciones de trabajo mejorables, irresponsabilidad de los compañeros… Lo peor de todo es que este tipo de cosas son las que te acaban convirtiendo en un ser infeliz.
¿Realmente es tan difícil crear un buen ambiente de trabajo? Creo que las personas con responsabilidades lo único que pueden hacer es crear un ambiente respetuoso de trabajo en el que todos los empleados sepan qué es lo que se espera de ellos y se les permita hacer su trabajo con éxito y eficacia. Creo que ese es el camino, que la base de la que partimos sea la responsabilidad de todos y cada uno.

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