Con un bolso lleno de sueños e ilusiones muchas personas deciden dejar sus paises de origenes en busca de una mejor calidad de vida.
Entre los rasgos que definen de manera global al colectivo puede destacarse, en primer lugar, su juventud. La mayoría se concentra en el tramo de 20 a 44 años, jóvenes entusiastas cargados de sueños de una vida mejor.
Estereotipos de tipo racial, étnicos o religiosos unidos a las dificultades lingüísticas y para acreditar su experiencia profesional constituyen las principales barreras para el empleo que recoge el estudio. En este sentido, cabe destacar la escasa correspondencia que se da entre la cualificación de la población inmigrante y su incorporación laboral en la sociedad receptora. Los problemas señalados y la inexperiencia en la búsqueda de empleo complican su inserción.
El contexto económico y el género también resultan determinantes en la incorporación laboral del inmigrante. En España, la mano de obra inmigrante femenina llegada desde finales de los años ochenta se ha dirigido principalmente al servicio doméstico. Por otra parte, las empresas detentadas por mujeres inmigrantes son principalmente mini-empresas, con pocos asalariados a su cargo y, en la mayoría de los casos, de su misma etnia. En junio de 2007, la Seguridad Social registró 132.086 altas de extranjeros al Régimen Especial del Hogar.
Por otra parte, las redes sociales o el conjunto de relaciones personales de la persona inmigrante se convierten en uno de los modos más efectivos para acceder al mercado laboral y resultan fundamentales en la prosperidad económica del empresariado inmigrante, como sucede con los locutorios y centros de envío de dinero.
La Secretaría de Estado de Inmigración y Emigración, dependiente del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, ha presentado recientemente el estudio ‘Empresariado étnico en España’, según el mismo, los inmigrantes con más trabajadores por cuenta propia en la Comunidad de Madrid son el chino, el marroquí y el argentino aunque los que crecieron más rápidamente fueron el peruano, el senegalés y el polaco. Así, la Seguridad Social registró 18.714 autónomos de nacionalidad china, 14.296 marroquíes y 6.340 argentinos.
Los negocios preferidos por los inmigrantes son los relacionados con la venta ambulante y la hostelería, aunque en los últimos años están emergiendo con fuerza sectores como el de la construcción y la industria textil.
El asentamiento de estos negocios ha posibilitado, en muchas ocasiones, la “revitalización” comercial de la zona donde se instalan. Las zonas de mayor concentración de negocios regentados por inmigrantes en la Comunidad de Madrid son: el sur metropolitano y el oeste metropolitano.
En Barcelona, el análisis destaca que buena parte de las actividades se vinculan con el sector servicios. Colmados-supermercados, telefonía-locutorios, bazares y restaurantes son las actividades más frecuentes. El barrio de Ciutat Vella y por zonas, el Raval con un 55% de las actividades comerciales de inmigrantes, son los espacios donde mayor concentración se registra.
El análisis por orígenes el principal colectivo promotor es el pakistaní seguidos a gran distancia por el colectivo de origen indio, marroquí, chino y latinoamericano.
Más de medio millón de inmigrantes viven en la capital, y de éstos más de la mitad son latinos. Pero no todos se dedican a trabajar en el sector servicios o a cuidar ancianos. El 63% de los inmigrantes de la región, según un informe del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), ha mejorado su situación laboral en un lapso de cinco años.
De éstos, el 30% desempeña “trabajos cualificados”, que requieren estudios superiores. Empresarios, científicos, escritores, profesores, trabajadores sociales o periodistas que han ganado nuevos espacios y que desempeñan una labor importante para su comunidad.
Es importante destacar que según un informe de La Caixa, uno de cada seis inmigrantes se lanzan a montar una empresa en España. El 60% lo hace en Madrid.
Un mismo sueño, dos historias:
“Cuando sales de tu país nunca te imaginas lo que vas a vivir”, explica Verónica Durán Castello. Esta colombiana de 34 años es directora y fundadora de la revista Fusión Latina, que recoge en un número especial y gratuito la historia de 100 latinos que, como ella, han logrado prosperar en España. Cinco de ellos han explicado su historia a EL PAÍS. Son la cara menos conocida de la inmigración.
En Colombia, Durán era una periodista reconocida, tenía un programa de televisión reconocido. “Envié mi currículo creyendo que se iban a pelear por mí pero lo único que encontré fue un trabajo como vendedora de corbatas. Luego, como dependienta en una tienda donde me pagaban en negro”, recuerda.
Estuvo a punto de regresar pero una beca de la agencia Efe la detuvo. “Allí conocí a mi esposo y decidimos montar este proyecto. El inmigrante es un emprendedor nato, no tiene nada que perder y sus ganas y su capacidad de trabajo son tremendas”, comenta.
Hoy prepara ya un segundo número con otros 100 latinos influyentes y mientras realizaba las entrevistas para su proyecto encontró un rasgo común: todos se acordaban del primer día en la ciudad, de las condiciones climáticas, de los sueños que llevaban en la maleta. “Después del tiempo, se sienten seres divididos. Ya no piensan en regresar pero sí en poder pasar temporadas en ambos sitios. Ése es su sueño ahora”
Pero no todos cuentan con la misma suerte. Hay quienes en busca de una estabilidad económica dejan todo creyendo que en otro país la realidad será totalmente distinta, pero al llegar al lugar descubren que no todo es como lo soñaron.
Emigrar a un país desconocido, lejos de todos los afectos, con una mochila cargada de sueños por cumplir, creyendo que dónde irán vivirán rodeados de lujos y placeres, con la ilusión de llenarse de dinero y volver al lugar de origen para vivir como reyes es un tanto ilusorio. Demasiadas expectativas generadas alrededor de lo desconocido.
Maria Laura, joven Argentina de 23 años, estudiante de ingeniería cuenta su historia, “después de escuchar a muchos amigos y conocidos que viajan en busca de un futuro mejor, creí que no era mala idea emprender viaje hacia España para conseguir todo lo que en mi país no tenía. Quizás fui con demasiadas expectativas, pensé que iba a llegar y encontrar trabajo enseguida” pero la realidad fue totalmente distinta “al llegar me di cuenta que la vida allí me iba a costar mucho, tal vez por las diferencias de costumbres o el no habituarme al vivir lejos de mis allegados”.
Entre lamentos, continuo diciendo “ no a todos nos pasa lo mismo, conozco muchos amigos que se acostumbran a la forma de vida, y forman sus vidas allí. Creo que mucho depende de cada uno, y las prioridades que uno tenga. No discuto que las posibilidades de trabajo son amplias y una vez que te acostumbras todo se ve distinto. La principal diferencia es que los jóvenes aquí pueden tener proyectos, y alcanzar sus metas, cosa que en mi país no sucede”
De dos historia de vida y experiencias totalmente distintas se llega a la conclusión que las personas que abandonan su lugar de origen dejan detrás un montón de proyectos e ilusiones frustrados por la desigualdad, falta de oportunidades y el desempleo de los países de tercer mundo.

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