Opinión, Riesgos laborales

¿Temes llegar a tu casa después del trabajo?

Por , en 10 de septiembre de 2008

Los que nos dedicamos a la gestión de personas en las organizaciones estamos siempre tocando temas muy relacionados con el entorno laboral del empleado y hacemos mucho énfasis en aquellos que tienen que ver con lo periodos en que el trabajador está en su puesto de trabajo ó buscado uno.

No obstante, se habla muy poco del trabajador fuera de su entorno profesional…Es decir, no se habla de cuando los empleados llegan a casa.

Llegar a casa se ha convertido en algo más… Aquellos años en que el hombre era el único que iba a trabajar han terminado, pero nuestra cultura aún no lo ha asumido y mucha gente sigue sin aceptar que ahora el trabajo se hace en pareja.

De hecho, en las sociedades modernas las reglas han cambiado tanto, que en muchos casos es ahora la mujer la que lleva el pan a casa y este factor, ligado a muchos otros, han afectado el entorno doméstico de la mayoría de los trabajadores convirtiendo “el hogar” en un lugar al que muchos prefieren no ir.

CASA – TRABAJO (DOBLE PROBLEMA)

¿Qué pasa cuando el empleado llega a casa?… ¿Cómo nos afecta nuestro trabajo una vez estamos en el hogar?…Hasta donde la negatividad, el estrés y la sobrecarga laboral transforman nuestras conductas y minan nuestras ganas de volver a casa por saber que encontraremos más de lo mismo.

La vida para cualquier trabajador de nuestra sociedad moderna se ha tornado en un remolino de menesteres por hacer y de gestiones (pendientes) por completar en casa… Todo esto sumado a intensas jornadas de trabajo y cada vez mayores exigencias profesionales, ha dejado a muchos empleados con pocas ganas de volver a casa y tener que enfrentarse a las rutinarias tareas domésticas de hoy en día.


Poco a poco nos hemos llenado de cargas mentales que muchas veces no podemos conciliar (como antes) una vez estábamos en casa. Nos hemos dado cuenta de que las complicaciones diarias tienen una extensión precisamente allí… Cosas tan sencillas como: Sacar la basura, hacer la colada, limpiar, planchar, cambiar las sábanas, etc… Se han convertido en un problema, ya que muchas parejas trabajan todo el día afuera y no quieren llegar a casa precisamente a seguir “trabajando”.

Parejas que tienen cada vez menos tiempo para dedicarle a sus hijos y que casi no pueden con el cuidado de la relación afectiva, han convertido a los hogares modernos en un hervidero de divorcios y de separaciones a punto de estallar. Provocan con cada vez más frecuencia que lo cónyuges decidan quedarse “un poquito más” en el trabajo tratando de retrasar la llegada al hogar.

Trabajadores solteros y separados, agobiados también por la misma su situación, no encuentran refugio en sus hogares y también optan por quedarse en sus respectivos trabajos, al sentirse más cómodos allí que frente al televisor o echados en el sofá.

En estos tiempos y para muchas personas en esta situación, llegar al hogar ya no significa descansar, pues la sobrecarga de las tareas del hogar está compitiendo en complejidad y ritmo con la sobrecarga laboral.

Incluso podría afirmar que actualmente existe un alto porcentaje de los denominados adictos al trabajo (de ambos sexos) que ahora mismo utilizan el hecho de que sea bien visto estar después de la hora en la oficina y quedarse “trabajando”… por el simple temor de volver a casa y encontrar más trabajo. Así que tenemos un problema que se convierte en solución pero que agrava la raíz del problema principal y es que nuestra sociedad se ha convertido en un ambiente altamente estresante y en cierta forma asfixiante desde todo punto de vista.

LA CULTURA HISPANOAMERICANA COMO AGRAVANTE

En la gran mayoría de los países hispanos, es normal ver un alto porcentaje de empleados hombres (muchos con familia), que intencionadamente prolongan su estancia en el trabajo con la firme intención de evitar las tareas domésticas que lo esperan nada más llegar… El cuidado de los hijos, las responsabilidades conyugales y asuntos tan triviales como la compra, poner la lavadora ó cambiar una bombilla se ha convertido en un acumulado de martirios que el empleado varón prefiere saltarse, por lo que opta llegar “más tarde” directo a dormir.

El problema es que estos hombres que deliberadamente “escapan” de sus deberes domésticos sobrecargan irresponsablemente a sus parejas, que al igual que ellos trabajan jornada completa haciendo que pasen a tener una jornada “doble”, pues una vez llegan al hogar siguen trabajando en los quehaceres domésticos para tratar de mantener un mínimo de orden en la casa al tiempo que alimentan y tratan de pasar tiempo de calidad con sus hijos.

La falta de horarios, la falta de asignación formal de tareas y el hecho de que existan tradiciones machistas al respecto, que no permiten ordenar ó fijar cada actividad, son otras características del trabajo doméstico que lo predisponen a favorecen la falta de identificación con él. Además, no se recibe una compensación económica por hacerlo, y ya sabemos que son pocos los inclinados en realizar algo que no implique una remuneración nominal.

De esta forma… El hogar, antes signo de paz, sosiego y verdadero descanso (luego de la jornada laboral), se ha convertido en una suerte de dormitorio pseudo familiar, en donde se acude sólo para dormir y lavar la ropa, cuando se puede, ya que incluso las comidas en familia se están obviando dentro de este abismo de vida artificial al que hemos llegado.

La imagen archi-reconocida de casita ideal que nos acompañó como icono en tantas películas y series de televisión, en donde la mujer permanecía todo el día limpiando, cocinando y atendiendo a la prole (Es decir, trabajando), mientras el marido (ausente) trabajaba fuera todo el día y llegaba finalmente a casa luego de una larga jornada laboral. Se ha convertido y ha dado paso a una imagen de parejas (ambos profesionales) que compiten por ver quién gana más dinero ó quién tiene el poder de las finanzas del hogar, mientras dejan de lado las responsabilidades domésticas más básicas.

Lo peor de todo, es que siguen teniendo hijos como si aún viviéramos en los años 50, sabiendo de antemano y de una forma irresponsable que jamás tendrán suficiente tiempo para educarlos como es debido y que tendrán que confiar tanto su educación como su cuidado a terceras personas, perpetuando de esta forma el cáncer social que actualmente padecemos en donde la familia ha dejado de ser un núcleo, para convertirse en una distorsión de personas que malamente conviven temporalmente bajo un mismo techo.

REPERCUSIONES SOCIALES DEL PROBLEMA

Las repercusiones que ha traído este problema son bien conocidas por todos, pues viviendo en cualquier sociedad occidental es imposible escapar de ellas. Peleas, estrés, conflictos familiares, son el pan nuestro de cada día. Los problemas cotidianos se han duplicado abriendo dos frentes, el laboral y el familiar; este hecho está mermando nuestra capacidad de aceptación de tantas situaciones estresantes al mismo tiempo y poco a poco se ha convertido en un problema psicológico (aún no identificado) que dentro de poco tendrá seguramente algún nombre de estos que “dan miedo” y que tanto molestan a Yoriento y que muy probablemente empezará con la palabra “síndrome”…  ¿Quiere alguno intentar ponerle nombre ahora mismo?

Tantas exigencias sociales representan una carga mental y física muy difícil de soportar para cualquier persona y la convivencia en pareja sólo ha empeorado el hecho de que estamos demasiado estresados por nuestras responsabilidades laborales que apenas podemos pensar en las domésticas. Así que no es sorprendente entonces, que la tasa de divorcios y separaciones continúe subiendo cada año sin que ninguna medida social, gubernamental ó incluso religiosa haya podido ponerle freno. Pues casarse o vivir en pareja no ha resuelto el problema latente que significa lidiar con la conflictividad en la que actualmente vivimos.

REFLEXIÓN:

Como prácticamente estuve reflexionando durante todo el post…Les dejo mejor con una reflexión de la Psicóloga Mariela Pizarro que encontré navegando en la Web y que se adapta perfectamente al mensaje que deseo transmitir.

La vida en familia es un medio educativo para todos, en la cual debemos dedicar tiempo y esfuerzo. La familia, es nuestra fuente de socialización primaria. Por ello, es la instancia que moldea pautas de conducta y actitudes de quienes son sus integrantes. No es menos cierto que los conflictos no se pueden evitar en la mayoría de las situaciones. Pero, debemos estar preparados para afrontarlos. La casa en la que vive la familia es fundamental. La limpieza, el orden y el mantenimiento son tareas importantes que se pueden realizar en común acuerdo y designación de tareas, procurando que estas no ahoguen las relaciones entre los miembros dedicándose férreamente a estas.

Fuentes:

Yoriento

Libro: “Patologías en las Organizaciones” de Francisco Alcaide

Libro “La Dimisión Interior“ de Iñaki Piñuel

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6 Comentarios en “¿Temes llegar a tu casa después del trabajo?”

1

Hola Senior,
cierto que muchas personas evitan volver a casa por diferentes razones y por eso prolongan la jornada laboral. Pero cuando el índice de divorcios ya se ha igualado al de matrimonios (y sigue creciendo) tal vez ya no sólo se pueda hablar de un problema circunstancial, sino de una cuestión estructural: la vida en pareja, tal como la entendemos tiene los días contados (ayer en El País un artículo mencionaba el crecimiento de otros modelos de relación, por ejemplo, aquel en que la pareja no convive en la misma vivienda por elección propia).

Por otro lado también hay que empezar a tener en cuenta que dedicarle mucho tiempo al trabajo puede suponer o ser el reflejo de un problema en algunos casos, pero en otros es una elección razonable sobre todo cuando el desempeño profesional es motivador e implica relaciones personales y laborales satisfactorias.

Un saludito :-)

2

Pero las parejas que no conviven en la misma vivienda por elección propia, será más una cuestión de independencia o de caracteres que por las tareas diarias del hogar… Cuesta más mantener una vivienda uno sólo que en pareja.

3

José Manuel, es que yo voy más allá. Muchas personas están más a gusto en su entorno laboral, por diferentes motivos, y evitan volver a casa pero no para librarse de tareas domésticas sino sencillamente porque la propia vida familiar no le interesa demasiado. Cuántas personas afirman que lo primero es la familia, la pareja, los hijos, etc. pero luego el tiempo que dedican, sus decisiones y los hechos desmienten sus palabras…

Y no llevo el asunto a contextos morales, cada uno puede hacer lo que estime adecuado con su vida y con sus valores. La cuestión importante es conocerse mejor para ser coherente y mejorar la propia vida profesional. Simplemente, si prefieres estar en el trabajo habrá que analizar por qué, no? :-)

4

Hola senior,

fenomenal post como siempre. Toca la fibra para reflexionar. En mi caso la prioridad es lo personal antes que la empresa, sin vida personal no hay fuerzas, si tuviera problemas en casa no me sentiría bien en el trabajo. Si el trabajo fuese la causa de los problemas, el trabajo a la porra. Se trabaja para vivir y no al reves.

Las jornadas maratonianas son a veces una elección personal, tragamos con todo, otras, son lentejas, esto es lo que hay, pues yo no podría aguantar me buscaría a otra cosa. Es nuestra educación que nos hace ver al jefe como un segundo padre, un trabajo para toda la vida,… yo reflexionaría y me preguntaría ¿Quién sufre cuando las cosas van mal? ¿A quién se echa en las crisis? De esta forma nos lo pensaríamos dos veces al entregar nuestro tiempo a otro. Nos olvidamos a veces de que un trabajo es un contrato, yo te doy mi trabajo a cambio de pasta, si quieres lo que se hacer págama… creo que es una cuestión de orgullo personal que para nada nos han inculcado. Llevamos en el cuerpo miedo y así las empresas solo controlan al trabajador, pero no motivan y por ende no consiguen resultados.

El trabajo debe ser una realización, una expresión de lo mejor que llevas dentro pero nunca una prisión, ni una huida de casa, para mí vivir a si sería un fracaso. Si no me divierto haciendo lo que hago lo cambio. En mi empresa lo saben y cada vez me dan un nuevo reto, no son tontos, te sacan hasta lo último que pueden.

Mi consejo: vive, disfruta cada momento, y ten orgullo personal.

Vaya parrafada. En fin, era por reflexionar.

Un saludo:

Oscar

PS: No sabía que escribias en este blog.

5

Hola Yoriento:
Gracias por tu aporte… No sólo eso, las causas ya dejan de ser circunstanciales para convertirse en específicas, generalizadas y recurrentes. De hecho el empleado que se queda lo hace por razones que podríamos catalogar de mixtas, a veces ni ellos mismos lo saben, pues sólo sienten el deseo de quedarse.

Hola José Manuel:
En relación a las parejas, concuerdo más contigo que con Yoriento, pues si creo que esta sociedad, que dice llamarse moderna, se comporta más moralmente (que significa adecuadamente [en su idioma]) que objetivamente. Así que es cierto que muchos se quedan más en el trabajo por otras razones y menos en casa por las mismas, pero nadie se autoanaliza para luego determinar que hacer, la mayoría revisa primero su moralidad y compara con las normas socialmente aceptadas en su sociedad y luego actúa en consecuencia. ¿ó no?

Hola Oscar:
Es cierto… Se trabaja para vivir y no al reves.
De vuelta al problema cultural que venimos arrastrando desde hace generaciones, el cual has expuesto muy bien. Mientras sigamos viendo al trabajo como una segunda casa y no como un medio para tenerla, seguiremos deshaciendo los pasos que hemos dado en este sentido y por los vientos que soplan, parece que la situación no mejorará.
Slds
SM

6

Fenomenal artículo! Me ha confirmado lo que siempre he pensado. Mucha gente no quiere volver a casa por motivos personales, algunos de los cuales he podido ver/oír en todos estos años:
* He de bañar a los niños
* Estoy en trámites de separación
* Mi madre ya me cuida los niños
* Me tumbo en el sofá a hacer zapping
Siempre he pensado que cuando se está en la oficina, ese tiempo ha de cundir al máximo, no significa no hablar con los demás, pero sí ir al grano. En fin, un artículo totalmente aprovechable si queremos subir nuestra famosas productividad.

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