Opinión

¿Son los optimistas mejores trabajadores?

Optimismo: una de las mayores competencias del trabajador
Por P. Córdoba, en 13 de Mayo de 2008

optimismo

Todos valoramos a aquellos amigos que saben ver el lado positivo de la vida, que nos animan incansablemente y que nunca se dan por vencidos. Todo el mundo conoce a alguien que contagia positividad y energía nada más verle. Nos sentimos afortunados si este tipo de personas está entre nuestros familiares o amigos, porque su impulso vital puede hacer que cualquier tarde gris se torne entretenida.

¿Y en el trabajo, nos beneficiamos de tener un compañero, un jefe o un subordinado optimista?. ¿Sería esta visión de la vida una cualidad importante a la hora de seleccionar a alguien para un puesto de trabajo?. ¿Son las personas optimistas realmente mejores trabajadores?.

Para responder a estas preguntas pensemos en tantos y tantos casos en los que tener una actitud vitalista aumenta el rendimiento de las personas: deportistas superando marcas, estudiantes mejorando sus notas, enfermos recuperándose de una lesión con la rehabilitación, etc., ejemplos de cómo las competencias y habilidades de una persona se ven potenciadas y favorecidas cuando se le añade al desempeño una buena dosis de optimismo. Pues teniendo esto en cuenta, ¿por qué no iba a poder aplicarse lo mismo al desarrollo profesional?.



Afrontar con esperanza e ilusión la jornada laboral tiene múltiples ventajas para el trabajador y para el equipo de trabajo del que forme parte. Entre ellas os señalamos algunas como:

  • Motivación que se recicla continuamente. Suelen ser individuos que se generan sus propias razones para acudir diariamente a su puesto de trabajo, y que no dependen tanto del reconocimiento externo de la palmadita en la espalda o el aumento de sueldo, como de su propia estima. En situaciones en las que la recompensa al trabajo hecho no es inmediata, ser optimista les hace no perder fuerzas en la consecución de sus metas. Es decir, son personas con las que siempre se puede contar para poner en marcha un proyecto, porque rebosan dinamismo y empuje.
  • Más tolerancia ante la frustración. Cuando hay retrocesos en una campaña comercial o de publicidad, cuando se pierden determinados clientes, cuando los presupuestos se recortan, el empleado optimista tiene una mejor predisposición a combatir estos cambios, ya que se caracteriza por su gran constancia y no conoce lo que es el sentimiento de impotencia. No suele centrarse en lo que la empresa ha perdido, sino en los recursos con los que cuenta, en aquello de lo que todavía disponen. No dedica mucho tiempo a lamentarse de los déficit, sino a desplegar los puntos fuertes, el eterno dilema de focalizar en el vaso aún medio lleno.
  • Emprendedor en cuanto a retos. Ante un nuevo proyecto, el trabajador con positividad es capaz de arriesgar un poco más y transformar las cosas: lanzar un nuevo producto al mercado, realizar un presupuesto en base a los beneficios que estima obtener con las ventas, formar un nuevo departamento concentrándose en los factores que dependen de él (“¡las horas que eche, el entusiasmo y mi don de gentes me ayudarán!”). En el caso opuesto, el que tiende a vivir con negatividad permanece en un estado de pausa permanente, muchas veces no cambia de trabajo ni se atreve a modificar el sistema de ventas o el método de trabajo por miedo a que las cosas vayan a peor, y es que sobrevalora el poder de los factores externos y subestima su papel en la resolución de los problemas.
    El optimista se orienta más hacia la acción, y el pesimista hacia la precaución y lo estático. Aunque cierta cuota de anticipación de las consecuencias y fallos es recomendable, en el mundo de los negocios es fundamental hacer, decidir y afrontar los errores, versus esperar pasivamente a que otros decidan por ti.
  • Mejores relaciones con los compañeros. Indudablemente alguien que transmite optimismo también otorga más confianza, ánimo y apoyo emocional cuando colabora con gente. Es un pilar importante del equipo de trabajo, cuyo rol es incentivar, reforzar los logros de los compañeros e imprimir energía en las tareas comunes. Pese a que no suele ser elegido como líder del grupo, es muy valorado por los demás , y casi todo el mundo está satisfecho de trabajar codo a codo con él.
  • Más autoestima y seguridad en sí mismo. Se siente plenamente responsable de su vida y de sus logros a nivel profesional, mientras que los obstáculos del entorno laboral los percibe como pasajeros. Esta sensación de control se refleja cuando expone su opinión en una reunión de trabajo, presenta su petición de ascenso o hace una crítica a un compañero. En él se cumple aquello de “pisando fuerte”.
  • Actitud de perseverancia. Al ser persistente con sus objetivos y no desesperar, es más fácil que consiga lo que se ha propuesto y trabaje con capacidad de superación, lo que al final repercute en un aumento de la productividad, y esto en algunas ocasiones, se premia tanto económicamente como verbalmente.Por eso, en aquellas profesiones que requieran de tenacidad como comerciales, publicistas, agentes de bolsa, etc., ésta será una cualidad que se verá más que recompensada. Por ejemplo, un empleado entre cuyas funciones esté la de venta por teléfono de cualquier producto, siendo optimista tendrá más éxito. Si los clientes rechazan el producto o cortan la conversación bruscamente, no se vendrá abajo, porque sabrá sacar provecho de esa situación (“bueno, pues es hora de tomarse un descanso para ir a comer”), o buscar atribuciones externas que expliquen lo ocurrido sin personalizar (“debía estar ocupado, quizá le habían llamado con anterioridad”), y consecuentemente continuará intentándolo con la siguiente llamada hasta lograrlo. Si por el contrario, tendiera al pesimismo, ante las mismas dificultades se creería el único responsable de no vender, y con esa actitud sería improbable que transmitiera la seguridad en el producto, por lo que acabaría dejando ese puesto antes.

Foto: flickr

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3 Comentarios en “¿Son los optimistas mejores trabajadores?”

1

[...] Hay que saber que las emociones se contagian de unos a otros, por lo tanto, tener el conocimiento de las propias emociones, permite influenciar positivamente en la gente del entorno y contagiarlos de emociones agradables en la familia, la empresa, la escuela, y demás. De hecho, se ha descubierto que entre el 20 y el 30 por ciento de la ganancia de una organización depende del clima emocional de los trabajadores porque cuando un este se siente bien, trabaja de una manera y cuando se siente mal, trabaja de otra muy diferente. [...]

2

Hola tengo un nuevo trabajo hace ya 3 meses y me ha sido muy dificil comportarme como una persona proactiva, por lo que he tenido muchos tropiezos, creo que he olvidado o he perdido esa habilidad y ahora no se como recuperarla y me esta haciendo mucha falta pues no quiero perder esta oportunidad en este nuevo empleo.
Que Hago??????

3

hola Diana,

quizá podría irte bien alguna formación que trabaje la proactividad, es decir, que te ayude a prever mucho las cosas, a actuar tomando perspectiva de la situación y a no ser reactiva, es decir, reaccionar por impulsos o hacer las cosas una vez ya están encima. Existen formaciones para trabajar estos aspectos que te pueden ir bien. Saludos.

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