
Trabajo Infantil
Lejos de lo que se proclama en muchas leyes y constituciones, esta la cruda realidad de millones de niños en todo el mundo, que se ven obligados a comenzar a trabajar desde muy pequeños. Esta situación, en lugar de ser un problema cuyos índices reflejen una progresiva disminución, aumenta día a día detectándose nuevos casos de trabajo infantil.
Para adentrarnos un poco más es menester saber, tal como lo explica la OIT (Organización Internacional del Trabajo), que no todo el trabajo que efectúan los niños debe ser tildado como un empleo infantil que deba ser eliminado. La participación de niños en un trabajo que no afecta su salud y desarrollo personal o interfiere con su educación, es considerado por lo general como algo positivo, como por ejemplo, ayudar a sus padres en la casa, asistir a un negocio familiar o ganarse dinero para gastos personales fuera de las horas de escuela y durante las vacaciones escolares. Estas clases de actividades contribuyen al desarrollo de ellos y al bienestar de sus familias; les hace obtener habilidades y experiencia, y ayudan a prepararlos para ser miembros productivos de la sociedad durante su vida adulta.
El término “trabajo infantil” suele ser definido como el trabajo que priva y condiciona a los niños de su infancia, su potencial, su dignidad, y que es nocivo para su desarrollo físico y mental. Dicho de otra manera, se refiere al trabajo que:
- Es física, mental, social o moralmente perjudicial o dañino para el niño
- Interfiere en su escolarización
- Lo obliga a abandonar prematuramente las aulas
- Le exige que intente combinar la asistencia a la escuela con largas jornadas de trabajo pesado.
En sus formas más extremas, el trabajo infantil implica niños que son esclavizados, separados de sus familias, expuestos a graves riesgos y enfermedades y/o abandonados a valerse por sí mismos en las calles de las ciudades, a menudo a muy temprana edad.

Educación si, trabajo no
¿Por qué aumenta el trabajo infantil?
La situación económica es uno, para no decir el principal, de los motivos que contribuyen al crecimiento de este hecho.
Por parte de patrones y empresarios, el empleo infantil, les ocasiona un considerable ahorro económico, ya que la mano de obra infantil es mucho más barata, y los niños no cuentan con derechos laborales efectivos; no se pueden agremiar, ni reclamar, etc. Por otro lado, sumada a esta favorable oportunidad para todo empresario, cuya mira esta en obtener los mayores rendimientos económicos, muchas familias son las que se ven, forzosamente, a aceptar esta penosa situación y mandar a los menores de la casa a trabajar, para sumar una entrada de dinero al hogar. La pobreza, que dice presente en muchos senos familiares, pone de relieve un contexto familiar de desocupación, donde el empleo infantil se refleja como una estrategia de sobrevivencia familiar.
Otra de las causas que contribuyen al empleo infantil, es la falta efectiva de controles estatales. Si bien éstos existen, se suponen escasos ya que ellos no eliminan ni disminuyen la situación. En algunos países, se esta evaluando la posibilidad de introducir reformas a la Legislación Laboral, introduciendo algunas variaciones para evitar el empleo infantil, una de ellas es multar o incrementar las multas (en los países que ya existe esta medida) a los patrones que contraten mano de obra infantil.
¿Cómo afecta esta situación a los chicos?
Cuando un niño debe comenzar a trabajar desde temprana edad, corta las “etapas normales” que toda persona debiese hacer en la vida. Si en lugar de estar educándose, jugando, disfrutando de los primeros años de su vida, pasa a ser una persona que trabaja donde debe cumplir obligaciones, horarios y tareas, el niño salta la primer etapa de su vida, que debiese ser aquella donde se asientan los conocimientos que son de base de su formación. Sin ellos el progreso para los niños se ve disminuido, y consecuentemente, la sociedad misma.

Circulo vicioso de la pobreza
Adicionalmente a los riesgos físicos y mentales que le puede producir el empleo al niño, se le añade el empeño de su futuro; ya que sin la educación, no cuenta con la formación necesaria para poder acceder en un mañana a mejores oportunidades. Situación esta que le generará sensaciones de frustración, enojo y marginidad, y se sentirá aislado de la sociedad, como consecuencia de la situación en la que esta misma lo ha colocado. De esta manera se produce un circulo vicioso de pobreza: Una persona sin capacitación sólo tendrá acceso a un trabajo precario y eso dificultará el sostén de su familia. Por ende, también sus hijos deberán abandonar la escuela para contribuir al ingreso familiar, y así el ciclo siempre se repetirá si no sucede algo que corte esta cadena. La situación de abuso, explotación, violencia y riesgo son los factores sobresalientes en la problemática social del trabajo.
Analistas de este tema afirman que el trabajo infantil es evitable y es posible progresar hacia su eliminación dondequiera que exista la voluntad política de combatirlo con determinación.
Sin lugar a dudas es un tema que merece más de una reflexión, y sobre todo la aplicación concreta de medidas para erradicarlo, y, de esta manera, respetar lo establecido por la Declaración Universal de los Derechos del Niño, donde el principio número nueve, relacionado al tema en análisis, reza lo siguiente: “El niño debe ser protegido contra toda forma de abandono, crueldad y explotación. No será objeto de ningún tipo de trata. No deberá permitirse al niño trabajar antes de una edad mínima adecuada; en ningún caso se le dedicará ni se le permitirá que se dedique a ocupación o empleo alguno que pueda perjudicar su salud o su educación o impedir su desarrollo físico, mental o moral.”

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