Aunque el tema del liderazgo es algo de lo que ya hemos hablado, hoy lo vamos a hacer comparándolo con la figura del manipulador.
Es muy frágil o mejor dicho muy fina la línea que separa al líder del manipulador. Además, puede pasar que un líder derive en manipulador con el paso del tiempo por diferentes circunstancias, estrés, presión de los superiores, presiones venidas del entorno competitivo,….
Para responder a esta pregunta, habría que señalar ciertas diferencias. El líder influye con base al convencimiento y la confianza, mientras que el manipulador presiona con base al temor.
Es decir, cuando, por diversas circunstancias, disminuye la motivación grupal, la influencia del líder logra que el grupo se mantenga activo por plazos sostenidos; mientras que el manipulador sólo podrá mantener la acción del grupo o algunos de sus miembros por el miedo o el temor por plazos relativamente cortos.
Es importante señalar que el manipulador presiona (el látigo) a sus seguidores para lograr sus propios intereses lo que puede no coincidir con el objetivo empresarial y no necesariamente coincide con el interés del grupo.
El líder influye a los seguidores de forma tal que al final ellos quedan convencidos por sí mismos de los beneficios de las propuestas presentadas por él. El manipulador no influye sólo domina y controla.

Joel Barker definió al líder de un modo que considero perfecto: “Líder es aquel que consigue llevar a un grupo de personas a algún sitio que por si solas nunca podrían alcanzar”.
A este propósito es interesante plasmar un pensamiento oriental que describe cómo debe ser el líder que influye:
“El mejor líder
es el que apenas se hace notar,
no aquel al que la gente obedece y aclama,
ni al que todos desprecian.
El buen líder habla poco,
y cuando ha concluido su trabajo y alcanzado su propósito,
la gente dirá: lo hicimos nosotros”. Lao Tse
También hay que diferenciar entre los líderes tranquilos y los líderes heróicos. Los primeros trabajan en la sombra y probablemente resuelvan el día a día. Los otros sólo aparecen en circunstancias especiales. Ambas figuras son necesarias para el progreso de la Humanidad.
Con base a este pensamiento, se puede añadir que el líder influye de forma tal que al final sus seguidores indican “lo hicimos nosotros”.
Sin embargo, en ocasiones, existen seguidores que no diferencian a un líder de un manipulador y piensan, incluso, que están siendo influidos cuando en realidad sólo están siendo manipulados. Entonces nos preguntamos ¿Cómo podemos identificar a un manipulador?
En EL PRÍNCIPE, Maquiavelo presenta su ideal de líder, el cual, más bien, se ajusta al significado de la palabra manipulador: Según él: “El líder arrastra una fuerte connotación oportunista que aconseja modificar opiniones y criterios según el interlocutor que se tenga que afrontar”.
Inclusive añade que: “es necesario que el hombre obligado a dirigir tenga el ánimo dispuesto a cambiar según soplen los vientos de la fortuna y según vengan las cosas. Prospera aquel que se adapta a los tiempos que corren, y de la misma manera, fracasa quien actúa contracorriente.”
Definitivamente, estas descripciones no encierran la verdadera concepción de un líder quien ha de ser una persona con mucho cualidades y virtudes.
Un manipulador más bien posee las siguientes características:
• Oculta, distorsiona o disfraza algo que está haciendo y que no es correcto o deja de reconocer cualquier error.
• Termina obligando a los demás a hacer lo que quiere.
• Alimenta o cae en la tentación egoísta y egocéntrica de que es mejor que los demás y merece más que ellos, justificándose en aquello que más le convenga. Se hace orgulloso, menospreciando a quienes no tienen el mismo poder
• Se concentra en sus propias ambiciones y ve a los otros sólo como peldaños en su camino. Utiliza sus oportunidades para sobreponerse a los demás, viéndolos como inferiores y se aprovecha de ellos en aras de su propio avance, promoción o crecimiento.
• Toma decisiones y actúa basado en conocimientos o experiencias superiores, por lo que excluye o se aprovecha de los demás. Dominándolos o controlándolos intenta obligarlos a actuar en algo que a largo plazo no les interesa.
Muchos son los que hablamos de la figura de “los líderes políticos” o, como está de moda ahora, “los líderes mundiales”. Si analizamos bien esta figura, bajo lo comentado en este artículo, más que líderes se deberían de llamar manipuladores o como se dice comúnmente “mandamases mundiales”. Lo que dicen va a ser aceptado, pero muchas veces por imposición más que por convicción.
Para lograr una verdadera influencia el líder debe contar con cualidades como:

Es importante que el líder cuente con suficiente experiencia la cual sólo se logra a través de un largo historial de decisiones razonables y éxitos anteriores demostrando en todo momento un profundo conocimiento, inclusive, de la propuesta que esté presentando a los seguidores.
Es un elemento fundamental de todo líder que desea influir y corresponde al propio actuar recto y honesto que ha tenido.
Es importante que este nuevo tipo de líder tenga paciencia tanto con el proceso como con las personas. El líder que presiona, que no tiene paciencia con sus seguidores es, en realidad, un manipulador.
Debe percibir lo que sus seguidores sienten sin decirlo (sus problemas, intereses, etc.) inclusive sólo con el tono de voz, la expresión facial y otras maneras no verbales.
Sin embargo,, ¿Cómo se logra desarrollar esa empatía? Toda persona puede desarrollar la empatía tomando en cuenta lo siguiente::
1. Admitir y desarrollar emociones
2. Escuchar de forma activa
3. Observar tanto la situación económica como laboral de la persona
4. Observar la forma de expresarse que tiene la otra persona.
Como conclusiones podemos decir:
-Separar al líder del manipulador es muchas veces difícil, porque alguna vez el líder se aprovecha de su posición para ser manipulador.
-Por norma general se debe de analizar los comportamientos del superior durante un período de tiempo para sacar una conclusión. Un caso puntual puede llevar a errores.
-Las dos figuras se unen mucho a comportamientos o aspectos internos a las personas, por lo que sólo pueden ser percibidos mediante la observación en situaciones del día a día. Es muy complejo tomar posturas a las primeras de cambio.
-La mayor diferencia entre las dos opciones está en el objetivo final percibido. El líder busca el buen fin del grupo y el manipulador, persigue sus propios intereses.
-Lógicamente el líder sabe hablar y sabe escuchar. El manipuldor no escucha, porque no quiere saber las respuestas del grupo. El tiene su propio objetivo.
-Por norma general, los líderes saben y los manipuladores creen que saben.
-Finalmente, es importante observar que un líder que tiene una propuesta que no es aceptada por sus seguidores debe ser capaz de tomar en cuenta los puntos de vistas de ellos y que, luego, ellos acepten la misma por su propio convencimiento de manera libre y no impositivamente. Sólo a través de este proceso de enriquecimiento de opiniones todos han acordado cuál será la mejor propuesta. Es decir, todos están convencidos (palabra clave en el diccionario de un líder que incluye y no manipula) que esa será la mejor.
Fuentes:
Everystockphoto (fotos)

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2 Comentarios en “¿El látigo o la palabra?”
José Luis, Sólo para matizar un poco la idea del post, que estoy seguro desea reflejar las virtudes de ser íntegro cuando se es líder. Debo decir que en la vida real, y más que nada en las empresas grandes, no funciona totalmente así … En las empresas en las que he trabajado, he aprendido que para sobrevivir, y sobre todo para “subir”… el líder ha de combinar las loables características que señalas en el post, con las maquiavélicas que criticas.
En estas empresas hay que tener , en equilibrio, ambos tipos de liderazgo para poder enfrentar las situaciones que surgen a diario y que no sería posible salvar sin una buena combinación de ambas corrientes; sobre todo cuando tienes a otros líderes (o candidatos a líderes) a tu lado, que como lobos desean convertirse en el “Rey de la manada”.
¿Cómo piensas si no que sigo recomendando la lectura de El Principe?… Realmente el libro enseña como sobrevivir en este sub-mundo que representa el juego de poderes de las multinacionales.
Ya quisiera yo que fuese diferente y hasta utópico, pero en la práctica no es posible…si es que quieres seguir avanzando. claro está.
Saludos
SM
Jajaja, también recomiendo yo la lectura de “El Príncipe” de Maquiavelo.
Efectivamente estoy planteando el perfil o situación ideal cosa que es imposible, al igual que el extremo contrario. Más quiero enfocarlo lógicamente hacia lo positivo. Más que nada porque el actuar de modo contrario de un modo regular y consciente no lo considero como una manera de “liderar” si será de “ejercer la jefatura” pero nada más.
Tienes razón,en las empresas ya de determinadadimensión, como no marques el territorio en seguida te salen competidores. Esto genera una situación de estress contínuo que no puede ser nada bueno y es un obstáculo para el triunfo del trabajo en equipo y la lucha por la excelencia en el trabajo.
Saludos