En la actualidad, la sociedad en la que vivimos es consumista al 100% y siempre quiere más de todo, sin plantearse, en muchas ocasiones, si realmente se precisa todo eso que adquirimos.
Centrándome en España, en cuestión de par de décadas o quizás un poquito más, ha habido un enorme cambio. La gran mayoría de nuestros padres, en su infancia y juventud, no tuvieron tanta abundancia de cosas y, por ello, tienen la mentalidad de que a sus hijos no quieren que les falte de nada.

Desde hace poco, se nos esta tambaleando esta sociedad del bienestar y del consumismo. Bajo mi punto de vista, se ha pasado de un extremo a otro. Se ha relajado todo bastante, confundiendo necesidad con gula, sin poner un término medio al consumo ni al de las personas que dependen de nosotros.
Lógicamente, todos tenemos un capricho. De vez en cuando, no pasa nada, pero no podemos estar en una tendencia de caprichos constantemente.
También se han confundido las palabras querer y necesitar, mezclándolas desde un punto de vista empresarial, para incentivar las compras de los consumidores. Efectivamente, todos queremos tener de todo, sin embargo, que se quiera no significa que se pueda tener todo lo que uno quiera porque un consumo compulsivo puede llevaros a una ruina económica personal.
Otra cosa es la necesidad de determinadas cosas sin las que uno no puede vivir como la comida, por ejemplo. Pero aun así, hay que echar cuentas y platearse si se puede asumir ese coste sin pasar apuros. En caso de necesitar muchas cosas y no llegue el dinero para todo, habrá que priorizar lo realmente sea más necesario.
Muchas personas se han metido en más cosas de las que se podían permitir, teniendo que recurrir a los préstamos personales e hipotecarios. Muchas personas piensan ya que me compro casa, cambio también el coche, los muebles, me voy de vacaciones, etc. Total, ¿qué más da pedir un poco más de dinero? Sin embargo, algunos olvidan que todo eso que se nos ha prestado hay que devolverlo y con intereses.
Hay que gastar lo necesario. Hay cosas prescindibles, como unas vacaciones de ensueño, o determinados muebles, etc. Si un año o dos os tenéis que quedar de vacaciones en vuestra ciudad no se acaba el mundo; la cuestión es descansar. Hay que irse cuando realmente se puede. Tenéis que consumir de forma responsable. Es más necesario tener una casa porque todos necesitáis un techo donde vivir. Pero ese gasto por encima de las posibilidades le ha hecho a más de uno perder su casa por no poderla pagar.
En épocas flacas, hay que tener muy claro lo que se necesita y consumir sólo lo que se pueda acorde a las posibilidades económicas de cada uno.
A todos nosotros se nos acumulan en nuestros domicilios multitud de artilugios que un día se nos antojaron y que aun están sin estrenar, llenos de polvo en algún armario. Puede ser desde un equipo completo de ski, de golf, etc. Antes de comprar nada debéis pensar si lo precisáis y en caso de que sea un sí rotundo habrá que ver qué utilidad le vais a dar a esas cosas, estableciéndoos un plan de acción realista.
Por ejemplo, si en vuestra vida no habéis jugado al tenis ¿para qué os vais a comprar antes de empezar el equipo completo? Primero sería conveniente probar que os guste y después, ya habrá tiempo de equiparos de arriba abajo. Las cosas inicialmente se pueden alquilar. Es cuestión de mediros las fuerzas.
Hay que dar importancia a lo que realmente lo tiene porque hay de muchas cosas materiales de las que se pueden prescindir totalmente. Hay veces que confundimos qué es importante y qué en nuestras vidas.

Añadir a Del.Icio.Us


Comentarios de “¿Lo quieres o lo necesitas?”
Aun no se han realizado comentarios.