
La crisis económica que afecta al mundo entero y que casi acaba con el sistema financiero de los Estados Unidos no se ha limitado a las fronteras del país donde se originó, de hecho, las consecuencias se sufren en todo el mundo en mayor o menor medida y, España no podía salir indemne de un panorama mundial.
El problema español es que esta crisis ha venido a golpear en un momento que ya se perfilaba como complicado y hablamos del Paro, que es tema de preocupación desde principios de año y que, hasta ahora, no se le ha podido encontrar solución a pesar de las incansables medidas que el gobierno español anuncia y ejecuta para combatir el desempleo.
Las tapas de los periódico nos desalientan si acaso estamos sin empleo y nos hacen temblar si aún conservamos nuestro puesto de trabajo. Pareciera que ninguno de nosotros está a salvo del desempleo y, quizás, es por ello que hay que aprender a preparar nuevos horizontes llegado el caso de un despido.
Casos como el de Telefónica que se dispone a prejubilar a parte de sus empleados o el del Banco Popular crean un desconcierto entre los trabajadores que sólo quieren conservar su puesto y salario y que poco entienden de las razones de las empresas para pasar a retiro a cientos y miles de empleados.
Las medidas que se multiplican a causa de la crisis incluyen jubilaciones anticipadas, cierres de sucursales y achiques en, prácticamente, todos los sectores comerciales e industriales. Se busca sobrevivir a la crisis y para ello es necesario reducir los gastos al mínimo.
Por supuesto que la crisis, de ninguna manera, justificaría que los derechos de los trabajadores sean pasados por alto y, quienes se vean afectados por algunas de estas medidas y pierdan sus empleos, se encontrarán en la calle, pero con una justa indemnización y algunos otros beneficios acordados por convenio que las empresas ofrecen a fin de que los trabajadores acaten y ayuden a que todo suceda rápidamente y sin muchos trámites.
Sin dudas, se acerca una época en que el mayor movimiento de dinero que se realice en España y en muchos otros países de Europa y el mundo, será el destinado a las indemnizaciones y no a las inversiones.
Pero ese dinero, generado a partir de una mala noticia fruto de la crisis no tiene por que tener un impacto negativo, sino todo lo contrario, con un poco de optimismo y astucia puede ser la oportunidad para muchos, de comenzar una vida como autónomo, al mando de su propio emprendimiento.
Fuente: Retirarse a los 40

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