
Hoy en día, ser emprendedor es un valor para cualquier persona, sea cual sea su edad y el ámbito de la vida en el que se manifieste, porque es hablar de alguien activo, dinámico y con una alta capacidad de motivación y superación. Si lo aplicamos a un trabajador por cuenta ajena, es una de las cualidades que más le premiará la empresa, puesto que poder delegar en empleados con iniciativa y resolución, supone incrementar la productividad y optimizar el ritmo de trabajo. Si nos referimos a un trabajador que emprende un negocio, no sólo es que sea audaz y decidido, es que además es alguien que opta por huir de la cómoda estabilidad de trabajar para otro, y acepta el reto que implica ser su propio jefe con los riesgos asociados que lleva.
Es justo también señalar que precisamente la inestabilidad de algunos sectores del mercado laboral es lo que impulsa a este tipo de empleados a contemplar el autoempleo como una alternativa más deseable que un trabajo en el que no ven ninguna garantía de prosperidad, con lo que puestos a arriesgar, deciden que sea luchando en su propio terreno.
Pero hace falta algo más que verse cerca del paro para dar el salto definitivo que representa montar una empresa, pues no todas las personas están preparadas o dispuestas a hacerlo, ya que conlleva un estilo de vida que no siempre encaja con los valores o esquemas de la gente.
Aunque el emprendedor mayoritariamente es un joven que ha acabado sus estudios recientemente, cada vez se van uniendo al propósito trabajadores de más edad (ampliándose el rango de 25 a 45 años), que quieren dar un giro a su vida laboral o cambiar el enfoque de su negocio. Pero, para lograrlo ¿es necesario tener unos rasgos de personalidad determinados?, ¿puede conseguirse cuando el capital no es el punto fuerte?, ¿puede llegar a serlo cualquiera con una buena idea a desarrollar?. La respuesta es algo más compleja que un simple sí o no, pues el hecho de que muchos apuesten o se retiren dependerá de una serie de variables a combinar.
Entre los requisitos que facilitan el éxito de un buen emprendedor, podemos encontrar:
En primer lugar, tener estudios universitarios de titulación media o superior. Frente a los del siglo XX, quienes podían crear empresas sin haber estudiado apenas, el emprendedor de las nuevas generaciones tiene formación en distintos campos, y está reciclándose constantemente. Pero no sólo en el área que está más directamente relacionada con el sector de su negocio, sino en otras como marketing, publicidad, nuevas tecnologías de la información, etc. Tiene que saber si su idea es novedosa o crea un valor añadido con respecto a los productos o servicios semejantes que ya existen.
Es beneficioso que haya trabajado por cuenta ajena con anterioridad, para que se haya familiarizado con el engranaje y la dinámica de la empresa, pudiendo así sacar provecho de su experiencia al máximo. De hecho, es recomendable que se deje asesorar por expertos en administración y dirección de empresas. Una forma rápida y eficaz de hacerlo, cuando no se dispone de dinero para acudir a una consultora, es recurrir a empresarios jubilados, que de manera voluntaria y gratuita se ofrecen para transmitir sus conocimientos en este campo.
Otro elemento clave es el capital, condición necesaria aunque no suficiente, pues no son infrecuentes los casos de quienes delegan en terceros de poca confianza, o hacen una mala gestión por desconocimiento o inhabilidad estratégica y acaban agotando el dinero que habían invertido. Es altamente aconsejable disponer de un capital propio para iniciarse en toda hazaña empresarial. No obstante, con el fin de controlar determinados riesgos, es positivo hacerse con un plan de viabilidad y prever la evolución del negocio a medio y largo plazo. Poner en práctica esta previsión nos lleva al siguiente punto: la información.
Informarse adecuadamente es muy importante para poder gestionar los recursos humanos y materiales de modo eficaz. Este proceso puede ir desde simples aplicaciones informáticas como hojas de cálculo hasta complejos análisis de mercado que han de hacer otras empresas, pero la idea en común es que hace falta saber de dónde se parte, con qué se cuenta y elaborar un buen plan de desarrollo. Por eso, es fundamental que un buen emprendedor se desenvuelva y esté al día de los avances tecnológicos que podrán mejorar la calidad de sus productos, y sobre todo, su relación con los clientes.
Hasta aquí los ingredientes para emprender son formación, experiencia, capital, planificación y tecnología, pero para que se haga de ellos un óptimo aprovechamiento no podemos obviar la relevancia e influencia de variables personales, tales como:
- Flexibilidad y creatividad a la hora de solucionar problemas, proponiendo siempre nuevas alternativas o acciones, requisitos indispensables dadas las fluctuaciones del mercado y de la rotación que puede caracterizar a los empleados que se contraten.
- Optimismo (dentro del realismo) para asumir riesgos, contando siempre con un porcentaje de fracasos, en los que será capaz de ver segundas oportunidades y aprendizajes para nuevos proyectos. Para todo esto, es esencial una alta tolerancia a la frustración, la incertidumbre y a la demora en la obtención de recompensas.
- Marcada vertiente social frente al trabajo individualista: liderar y disfrutar del trabajo en equipo, construir redes de apoyo dentro y fuera de la empresa, habilidades de negociación que atiendan los intereses de varias partes, etc. No puede ser un jefe desconectado de la plantilla y el quehacer cotidiano de los trabajadores. Para motivarles ha de estar dispuesto a darles libertad, pero conocer todos y cada uno de los procesos y funciones.
- Altas dosis de autoconfianza, seguridad en sí mismo, y un elevado conocimiento de su déficit y fortalezas, siendo capaz de atribuirse las causas y consecuencias de sus acciones. No sólo ha de creer en su idea, sino en su capacidad y competencias también. La perseverancia, la competitividad y el compromiso adquirido con su proyecto serán lo que le mantenga o incentive en los momentos de crisis.
Foto: Epifaniojx

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2 Comentarios en “¿Qué hace falta para ser un emprendedor con éxito?”
[...] profesional de éxito. Como ya comentábamos en un artículo anterior, no se concibe que un buen emprendedor sea una persona conformista y con poca motivación. Fijarse metas y poner toda la carne en el [...]
¡buen dia!
Tengo una pregunta, si pudiesen decirme quein escribio este articulo po favor, esque tomare como base sustentable en una investigacion que realizÖ pero necesito saber autor, nombre completo y datos especificos del que realizo el articulo.
espero pronto su respuesta…
urge..por favor y Gracias.
*dyeth*