El año pasado se publicaba un libro que no ha hecho todo el ruido que debía, debe ser porque cada vez está más saturado el mercado, pero no puedes dejar pasar la oportunidad de comprar el libro ESTUPIDOS NO, GRACIAS: TECNICAS PARA APLICAR LA REGLA NO SE ADMITEN ESTUPIDOS EN LA OFICINA en Casa del Libro ya que ha pasado demasiado desapercibido en el mercado o al menos eso me ha parecido a mí. Escrito por Robert Stutton, profesor de la Universidad de Stanford hace toda una revisión de esas personalidades nocivas que crean desconcierto en nuestro puesto de trabajo, suponiendo en alguna ocasión toda una carga para el funcionamiento “normal” de la empresa. Basándose en recientes -y muy serias- investigaciones en dirección de empresas y psicología, demuestra cómo los jefes pueden y deben luchar contra esta silenciosa lacra de las empresas.

Si un profesor de Stanford dedica todo un libro a los estúpidos (utilizando este vocabulario), en buscarempleo.es nos vemos obligados a dedicarle un post.
No hay error posible. Se los reconoce por los efectos que producen. Disfrutan haciéndose los infelices, los humillados, ignorados o poco conocidos. Su patrón de conducta se repite de manera continua. Normalmente ejercen su comportamiento sobre personas a las que consideran inferiores a ellas. Nunca combatirá de manera directa contra un igual.
En su obra, Robert Sutton saca a la luz doce “conductas” clásicas en el comportamiento de los estúpidos en su vida laboral:
Lanzar insultos personales.
Invadir el espacio personal de otros.
Forzar contactos físicos inoportunos.
Proferir amenazas y practicar formas de intimidación verbales y no verbales.
Disimular bajo bromas sarcásticas auténticos ataques a los compañeros.
Enviar emails con chistes, contenido pornográfico y demás basura a los compañeros.
Criticar el estatus social o profesional de los compañeros.
Humillar en público si tiene la más mínima oportunidad.
Cortar groseramente la palabra.
Lanzar ataques hipócritas.
Echar miradas.
Tratar a la gente como si ellos fueran invisibles. O lo que es lo mismo, hablar mal de alguien de manera indirecta.
Este tipo de personas se puede clasificar en tres grandes categorías:
Los que demuestran un exceso de ambición. No tienen aún acceso a un puesto de responsabilidad pero quieren acceder a él. Los compañeros son simples medios de los que servirse para conseguir su promoción. Posiblemente son los peores.
Los que se creen superiores a todo el mundo. Presumen de tener mucho dinero, de tener a gente a su servicio, de haber realizado todos sus deseos… creen que su nómina es diferente a la tuya… Creen que sus deseos son realidad aunque cualquiera que los conoce sabe ignorarlos.
Los que no están seguros de sí mismos. En una sociedad en la que el estatus social es borroso les pesa la incertidumbre de ser “plebeyos”, con lo que ellos valen. Son paranoicos y es difícil predecir cuál será su próximo comportamiento.

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Ofertas de empleo que aparecen en verano.
El anuncio “demasiado bonito para ser cierto”
A veces tenemos un puesto de trabajo que nos satisface, pero cuando revisamos nuestra nómina a final de mes nos queda un sabor agridulce. A todos nos gustaría que tener un sueldo mayor que el actual. Conseguirlo es posible, pero para hacer realidad este deseo debemos tener en cuenta la forma de solicitar el aumento y argumentar las razones por las que merecemos ese incremento. Por otro lado, aunque hay empresas que revisan los contratos de sus empleados cada cierto tiempo, otras sólo se mueven si el trabajador reclama un aumento. Atrévete pues a dar el primer paso.


