Muchos trabajadores independientes han sabido acompañar su profesión con el equipamiento portátil necesario para sus actividades del nuevo estilo de vida digital -un ordenador portátil, un teléfono móvil, acceso rápido a Internet parecen suficientes para cualquiera- que desarrollan en casi cualquier espacio de la casa, un café o donde sea que se encuentre y necesite trabajar.
Asequible y portátil, la plataforma de la tecnología les ha dado la capacidad de trabajar con una alta productividad donde sea que les gusta y llevar consigo su biblioteca de entretenimiento, el libro de contactos y herramientas de trabajo.
Su forma de trabajar se puede describir como un freelance o un teletrabajo sin ninguna complicación pero existe una etiqueta todavía más precisa para los trabajadores que, bajo esta modalidad, comparten un espacio de trabajo con otros trabajadores que no necesariamente pertenecen al mismo rubro o industria.
Una máquina de coser comparte espacio con un ordenador portátil en el que un diseñador gráfico realiza un desarrollo web, un vendedor cierra operaciones con el móvil en un escritorio contiguo y todos comparten el espacio de trabajo en algo que se llama “Co-Trabajo”.
Se trata de profesionales independientes que anhelaban la compañía de otros trabajadores y un sentido más amplio de pertenencia pues trabajar solo y sin horarios en su casa no les resultaba motivador. El co-trabajo, de una manera cada vez más popular para los trabajadores independientes y dueños de pequeños negocios permite llenar y manejar un espacio de oficina, volviendo más rentable el negocio de todos, reduciendo los gastos de mantenimiento de las instalaciones y fomentando una especie de trabajo en comunidad.


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