
La caligrafía de los candidatos evidencia perfile de personalidad.
Cuando se aplica la grafología al servicio de la selección de personal como un soporte a los métodos tradicionales que emplean los departamentos de Recursos Humanos a la hora de contratar o promover personal dentro de la empresa, surge mucha información que es necesario interpretar y aplicar en los procesos de selección de personal.
Así, hemos dicho que, una vez realizadas las pruebas grafológicas y evaluadas por los peritos o especialistas correspondientes, se obtienen diferentes perfiles con los cuales el responsable de contratación tendrá una impresión mucho más honesta en cuanto a la personalidad -las aptitudes y competencias fueron evaluadas en un paso previo de la selección- de los candidatos al puesto de trabajo.
Entre los perfiles típicos que se descubren con estas prácticas se encuentran:
- Empleado ético: Es aquel que respeta los márgenes y los párrafos; mantiene una letra clara y legible, sin inclinación lateral (es recta) y tiene un tamaño de caligrafía normal – ni grande ni pequeño. Esta última pauta significa que se trata de una persona con capacidad de adaptación.
- Empleado deshonesto: Su escritura es irregular en cuanto a las líneas de referencia (renglones), invadiendo las zonas altas con las bajas (o al revés). Si, además, su firma es ilegible o demasiado envolvente, se trata de una persona que no reconoce los límites y que no distingue entre lo que es suyo y lo de los demás. También se deduce que es despilfarrador y no sabe administrar el tiempo o los recursos.
- Empleado conflictivo: Cuando la letra es ilegible, la presión sobre el papel es excesiva o muy blanda, se trata de un empleado con tendencia a los conflictos. Si, además, no respeta los márgenes y escribe toda la hoja, significa que no tiene capacidad para respetar las normas sociales.
- Empleado sin método: Palabras tachadas, tinta recargada o manchones en la hoja evidencian a una persona que no tiene el método necesario, como tampoco el orden y el orden que las tareas propias de la profesión pueden requerir.
- Empleado ladrón: Comúnmente se encuentran firmas envolventes y muy desarrolladas en aquéllas personas que tienen tendencia a los robos o hurto. En cambio una persona con intensiones firmes y leales se denota en una persona que firma con su nombre y apellido.
Es importante remarcar que estas pruebas no son un análisis integral por sí mismos sino que es un soporte a otro tipo de pruebas y entrevistas a que deben ser sometidos los candidatos, sobre todo cuando se trata de puestos importantes o que requieren de aptitudes psicológicas íntegras.
Fotografía: quinn.anya en Flickr

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