
La inserción Laboral en un contexto desfavorable
Si el empleo está duro para los españoles en general, qué queda para las personas que tienen algún tipo de discapacidad o que han padecido enfermedades mentales transitorias o crónicas.
Ciertamente, un colectivo que, normalmente, la encuentra mucho más difícil pero que, sin embargo, ha encontrado la forma de incrementar su empleo en la Comunidad de Madrid gracias a los centros de Rehabilitación Laboral para enfermos mentales.
A ellos han acudido durante el año pasado unas 1104 personas y, según ha informado la consejera de Familia y Asuntos Sociales, Engracia Hidalgo, el 37 por ciento finalmente consiguió un empleo.
Según la consejera, desde 2003 la Comunidad ha incrementado el número de plazas de atención social para personas con enfermedad mental en un 320 por ciento, es decir que se ha pasado de 1.259 en aquél año a 5.530 puestos que se encuentran actualmente disponibles.
En la Comunidad de Madrid son 18 los centros de este tipo entre los cuales se destaca el ubicado en el distrito de Hortaleza por ser el que ha conseguido mayor empleabilidad en sus usuarios: en 2009 se atendió a 73 usuarios, de los que el 52 por ciento encontró un puesto de trabajo y “aproximadamente el 60 por ciento de ellos mantienen ese trabajo actualmente”, añadió Hidalgo.
“Lo que se pretende en centros como éste es que las personas con enfermedad mental que ya tienen una cierta autonomía, adquieran los hábitos necesarios para aprender a trabajar, las llamadas habilidades sociales para el empleo“, dijo la consejera y, así, se ha referido a cuestiones como “el horario, la puntualidad, la disciplina o el saber trabajar en equipo”.
Por otro lado, “también se hace otra labor muy importante, que es la inserción en el mercado laboral” y es por ello que en el centro de rehabilitación laboral de Hortaleza se realizan talleres de oficios, informática, nuevas tecnologías y jardinería, donde el principal objetivo es el de recrear un ambiente laboral para los usuarios.
“Las personas que salen de este centro están tan capacitadas como cualquier otra para desempeñar un puesto de trabajo, siempre que se adhieran a su tratamiento y medicación”, cuenta la directora del centro, Sonia Carralón López, quien ha explicado que, desde estos centros “se busca sensibilizar a las empresas para que se den cuenta de ello”.
El centro está gestionado por la Fundación Manantial y en ella se encuentran psicólogos, maestros de taller, un terapeuta ocupacional, un técnico de apoyo a la inserción laboral y un preparador laboral que brindan su ayuda a los usuarios.
Carralón también destaca que “se trata de personas con una motivación extraordinaria, ya que para ellos es muy importante encontrar trabajo, incluso más importante que para el resto de personas” que tiene que ver con la inserción social en un ámbito laboral muy competitivo.
Fuente: RRHH Digital
Fotografía: Ed Yourdon en Flickr

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1 Comentario en “Crece el empleo de personas con enfermedades mentales”
Efectivamente, claro que ha crecido la incorporación laboral de las personas con enfermedad mental en la CAM, pero desgraciadamente, los centros de rehabilitación sea laboral o psicosocial, que están conformados en su mayor parte por asociaciones de familiares de este tipo de pacientes, o por entidades sin ánimo de lucro, aún siguen estando a veces a años luz de la realidad de estos pacientes, ya que los mismos precisan de atención integral, cuanto mayor sea el espectro y el enfoque multidisciplinar, mayor es el logro, no nos podemos quedar en el éxito social o en la publicidad triunfalista de esta noticia, por que aún hay muchas personas con enfermedades mentales que precisan de atención integral, y se siguen cerrando centros de salud mental, en la CAM. El problema se enfoca desde 2 puntos de vista: la estigmatización social de estos pacientes, y la indiferencia o cierta complicidad de algunas de esas asociaciones en revestir la integración social y laboral de estas personas, como un logro político de sus principales patrocinadores (que no promotores, la CAM no posee centros públicos de este tipo), y esto a la larga, más allá del bombo publicitario de los logros (que los ha ha habido, es lógico tantos años de avances en integración social de este colectivo por el asociacionismo de los familiares d elos mismos, tiene que verse reflejado en algo sustancial), no beneficia más que a las estadísticas oficialistas del partido político de turno, a pesar de que supuestamente son entidades independientes en su mayoría). Se ha avanzado pero desde luego, aún queda mucho por hacer, por que el nivel de integración sociolaboral de estas personas, que requieren un enfoque multidisciplinar en su rehabilitación, es aún insuficiente, a pesar del triunfalismo publicitario reinante. Insisto, los logros de estos pacientes son debidos a los mismos, al asociacionismo (fundamentalmente estos 2 últimos), a los centros de rehabilitación (que en gral. ofrecen un servicio fundamental para su rehabilitación, a pesar de que se cae algunas veces en cierto exceso de autobombo, olvidando su vocación de servicio de atención psicosocial y laboral), y en último término a la CAM, que relega en un último plano la atención interal de la enfermedad mental. Si nos quedamos en la autocomplacencia y en el triunfalismo publicitario, olvidamos lo fundamental, una cosa es el reconocimiento social de los avances en rehabilitación de estos pacientes, y otra muy diferente, entregarse al autobombo, que nadie olvide que las estadísticas de reintegración de estas persoans en el mundo laboral sigue estando a la cola de la reincorporación laboral, dada la estigmatización social histórica de este colectivo.