
Fuente:Vilanova Digital
Perder el empleo puede ser una de las experiencias más duras a las que uno se puede enfrentar a lo largo de la vida profesional.
Está claro que hay muchas formas diferentes de perderlo y no todas son igual de traumáticas, aunque a menudo se trata de un trato amargo. No siempre se pierde el empleo por un despido, ya sabemos que hay varias circunstancias que pueden llevar a esta situación.
Es muy habitual, sin embargo, (y desgraciadamente) ver cómo se despide, con las peores formas posibles, a personas que han estado durante largo tiempo muy “bien consideradas” hasta el momento en el que han pasado a ser consideradas “prescindibles”.
Seguramente en esto las empresas tienen todavía mucho que aprender, aunque a estas alturas ya deberían saber que el daño emocional que pueden provocar en un despido puede llegar a ser permanente.
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