Tradicionalmente, septiembre es el mes el cual se considera clave para la negociación de un aumento de sueldo. Pero en el año que ha transcurrido la situación se ha modificado, ya que si siempre es difícil conseguirlo, la situación económica actual de los últimos tiempo no ayuda en absoluto.

En esta situación, sólo resultarán triunfantes en este pedido quienes sean capaces de demostrar que se justifica un aumento retributivo.
En la actualidad, la crisis no es un argumento sólido para denegar un incremento salarial. Es en esta época cuando las organizaciones, además de ajustar el presupuesto, tienen que retener a sus profesionales; según estudios, el 74% de los directivos españoles no prevé ningún cambio en su plantilla en el próximo cuatrimestre. Y si se trata de conservar la plantilla, la retribución es la mejor manera de evitar que los más brillantes, aquel talento considerado crítico para la compañía, huyan a la competencia.
Pero, vale decir que, aunque la crisis no es una excusa, sí que no es el mejor momento para pedir un aumento al jefe.

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