Porque dos son para “escuchar” y una para “hablar”.
Pues srá importante escuchar digo yo…..
Siempre he dicho y mantengo esa idea, de que cuando se intenta realizar una comunicación entre personas y esta no funciona, la mayoría de las veces es por culpa del comunicador. No utiliza los medios adecuados, no sabe transmitir el mensaje, no consigue captar el interés del interlocutor,…. No obstante, “dos no se comunican si uno no quiere”.El que escucha el mensaje debe tener voluntad de hacerlo.
En este mundo globalizado la habilidad de ser un buen comunicador es altamente valorada. Sin embargo, la habilidad de “saber escuchar” es tal vez aún más importante y, a la vez, difícil de desarrollar.
Comunicar bien, se puede potenciar. Escuchar bien ya es más complicado.
El buen comunicador que no sabe escuchar corre el riesgo de expresar en forma elocuente cosas que no le interesan a su interlocutor condicionando mucho la comunicación impidiendo a éste de recibir informaciones y conocimientos que requiere o hasta puede decir cosas que no le convienen del todo.
Está claro que un buen comunicador a la fuerza tiene o debe de tener algo desarrollado la facultad de escuchar, ya que sino corres el riesgo de convertirte en un orador y no en un comunicador. Por lo tanto te limitas a ser un transmisor de información más que ser un comunicador.
¿Por qué no resulta tan fácil desarrollar la habilidad de saber escuchar frente a la faceta más fácil de aprender a comunicarse?
Muchos investigadores del tema indican que nuestra cultura, desde los filósofos de la antigüedad hasta la actualidad, ha dado gran énfasis a la comunicación escrita (literatura, poesía, etc) y hablada (oratoria).
Es decir, se ha concentrado en el arte de expresar el pensamiento, pero se ha descuidado en desarrollar el arte de escuchar.
Siempre se ha concedido más importancia al sabe comunicar. La ente se acuerda siempre de los grandes comunicadores y no de los que escuchan.
Otro aspecto, tal vez más actual, es el hecho que, en la actualidad, debido a la frenética actividad humana, donde hay que hacerlo todo para ayer, pareciera que no existiera tiempo para escuchar.
No me podéis negar que mucha gente centra su atención en lo que va a decir una vez termine de hablar la otra persona sin prestar mucha atención en la información que está recibiendo ni mucho menos en reconocer el tono o los matices emotivos utilizados por la otra persona.

Además de ese error, existen otros que se deben evitar si queremos escuchar con verdadera atención y que detallamos a continuación:
• Observar sólo lo externo sin tomar en cuenta el contenido.
• Interrumpir constantemente al que habla para hacer algún señalamiento
• Concentrarse en una porción del mensaje sin darle importancia a su totalidad.
• Adaptar todo a una idea preconcebida.
• Prescindir de escuchar lo que resulta difícil.
• Permitir que las emociones bloqueen el mensaje.
• Ponerse a pensar en nuestros problemas en lugar de concentrarse en lo que se escucha.
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