
El buen servicio es uno de los factores fundamentales que se toman en cuenta para iniciarse o comenzar a confiar en una empresa, por esta razón, quienes son las caras visibles de la misma y, el esmero y dedicación que denotan hacia el cliente, serán una de las cuestiones básicas a la hora de la diferenciación empresarial.
Esta es sin lugar a dudas, una distinción. Por esto, el servicio de atención al cliente, debe utilizarse adecuadamente y de manera productiva. Ya sea una pequeña, mediana o gran empresa, debe ponerse el ojo en mejorar las formas de comunicación y resolución que la persona que en ese momento representa a la empresa dispone.
Puede resultar útil, comparar con la competencia, hacer estudios de mercado y analizar los datos obtenidos en función del mejoramiento y optimización de la atención.
Es común que en este tipo de atenciones, tanto telefónicas como personales, surjan quejas, reclamos e inquietudes. Lo más razonable es no ponerse en una postura rígida con tendencia al conflicto, sino que, muy por el contrario, lo mejor es evitar problemas, y en el caso de ser necesario, pedir disculpas y resolver el planteo. Pero es importante dejar que la persona manifieste sus quejas, y esperar a su finalización si es indispensable una corrección de sus dichos. De tratarse de un error de la empresa, lo más recomendable es intentar resolverlos lo más inmediatamente posible y mostrar buena voluntad para con el problema, aunque el cliente lo haya magnificado.
De estas situaciones se puede aprender, ya que como toda crítica puede ser positiva, y una queja acerca de la empresa es una oportunidad para transformar la situación y conseguir un cliente leal, que recupera la confianza que puede haber perdido. De no resultar posible la resolución inmediata, o si se recibe un planteo fuera de lugar, o exagerado, lo mejor es ofrecer las alternativas posibles para satisfacer la necesidad dentro de los parámetros de la lógica.

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