
Denominación del becario: “El/la de ahí, la que está haciendo fotocopias” es su denominación más común. Aunque también sus nombres y apellidos son reducidos a “Oye, tú ven”. Pero entre los propios trabajadores de la empresa, por muy mal que te siente, no pueden evitar referirse a ti como “¡El/la que está en mi silla!”
Es increíble la cantidad de artículos de opinión, noticias y foros de debate que puede llegar a generar en internet la palabra becario. En muchos de estos contenidos, como en la definición que encabeza este post, se juega con el humor como modo de enfrentarse a una situación que afecta a una gran cantidad de estudiantes de todo el mundo. El humor es siempre una buena herramienta de escape. Podría ser la situación en la que tradicionalmente aplicamos la típica frase de “reír para no llorar”. Desde buscar empleo te recomendamos que optes por la primera opción pero que ello no te quite las ganas de defender tus derechos en medio de una jungla laboral no muy propicia para este tipo de perfiles. Si eres un diplomado o licenciado recién salido del horno o llevas años realizando labores de “novatos” te sugerimos leer esto.
Zambullirse en el universo de informaciones de internet es suficiente para asistir en directo a un autentica apología de la frustración por entregas. De este modo la red se ha convertido en vehículo de expresión de todo aquello que no puede expresarse cara a cara en el puesto de trabajo. La figura del becario o el alumno en prácticas, que surgió en un principio como una herramienta de ayuda que facilitará su eficaz inserción en las empresas, se ha convertido en una autentica trampa de la que es difícil escapar.

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