
Son muchos los anuncios que publican en los medios de comunicación, pidiéndonos que colaboremos por una buena causa: apadrinar a un niño, apoyo económico a la investigación contra el cáncer, envíos de comida y medicamentos a países subdesarrollados, etc.
La demanda continua de voluntarios en asociaciones sin ánimo de lucro u organizaciones no gubernamentales refleja la necesidad de incorporar a personas que estén dispuestas a poner de sí mismas unas horas a la semana para compartir sus risas, su tiempo y sus conocimientos con ancianos, niños enfermos, colectivos marginados, o mujeres maltratadas.
En España, este tipo de entidades (250.000) están en plena expansión, considerando que hay 11 millones de asociados, y 25 millones de cuotas abonadas que las sustentan. En este sentido, nos estamos igualando a algunos países europeos como Francia o Alemania, aunque otras potencias como EEUU, Bélgica u Holanda van a la cabeza en el desarrollo de este tipo de asociacionismo no lucrativo.
Su objetivo es intentar cubrir las necesidades o los vacíos en materia educativa, sanitaria y social, que han dejado pendientes el Estado y las administraciones públicas. Van modificando sus metas y destinatarios a medida que las infraestructuras médicas y de los servicios sociales van acompañándoles en su labor.
Pero a pesar del pilar básico que representan los voluntarios, las ONG no sobreviven exclusivamente de ellos, sino que requieren también profesionales cualificados e involucrados con un proyecto humanitario, al que puedan dedicar toda su jornada laboral y más. Los trabajadores remunerados de este sector (1% de los empleados españoles) son imprescindibles no sólo por la voluntad de servicio que les caracteriza, sino por su formación, técnica y experiencia laboral.
Seguir leyendo »

Añadir a Del.Icio.Us
Normalmente se trata de un ejercicio bastante difícil para los candidatos. De hecho, se estima que en torno al veinte por ciento de las candidaturas llegan acompañadas de la carta de presentación correspondiente. Pero lo más curioso es que tres cuartas partes de las personas que trabajan realizando procesos de selección de personal en recursos humanos no leen este tipo de texto o, en el mejor de los casos, lo leen rápidamente. Y ahora es cuando viene la cuestión que queremos aclarar en este artículo: a estas alturas, ¿hace falta mandar una carta de presentación con el 







