
En un mundo laboral donde se censura al que es menos productivo, y se mira con lupa el motivo de las bajas, aquel que se va el último de la oficina y ocupa el número uno en el ranking de rendimiento, es elogiado por la empresa con el mensaje de “muy bien, así es como se tiene que trabajar”. Por parte de la compañía es poco probable que le llamen la atención por excederse en su horario y poner en peligro su salud. Pero ¿esto último puede llegar a pasar?, ¿cuándo de responsable y buen trabajador se pasa a ser un adicto al trabajo o workahólico?
Este tipo de adicción no es algo que surja de un día para otro, se va desarrollando durante años y escondiéndose bajo los disfraces de “es que me apasiona mi trabajo”, “alguien tiene que hacerlo”, “los negocios son competitivos y hay que mantenerse al frente”,”no me importa quedarme”. Una de las mayores dificultades para detectarla es que ser competente y darlo todo está altamente valorado por la sociedad y el sector laboral, lo que acaba siendo un refuerzo para que el implicado mantenga su conducta, de la que además se siente orgulloso. Pensemos que ser adicto a la bebida o al juego provoca un detrimento inmediato en la calidad del desempeño laboral, pero precisamente en este otro tipo de adicción esto no se da, y llevarse tarea a casa (equivalente a coger la botella para ir a dormir en el alcohólico) suele ser visto como algo respetable y digno de admiración.
A continuación, os exponemos algunos indicadores que pueden serviros para identificar este perfil rápidamente:
- Hiperactividad. Habla, camina, come, lee, etc. a gran velocidad, transmite una sensación de urgencia constante.
- Vive para trabajar. El tema de sus conversaciones y sus inquietudes, aun fuera de las horas laborales, está relacionado con su puesto de trabajo. Lleva siempre consigo su ordenador, su móvil u otros instrumentos del despacho, por lo que nunca desconecta del todo.
- Malestar en vacaciones, fines de semana o cuando acaba la jornada, sintiéndose inquieto, incómodo, aburrido, deprimido o enfermo. De hecho, suele enfermar en estos periodos de descanso, porque en los laborales no permite a su organismo disminuir la actividad, ni se concede el derecho a detenerse en sus molestias o dolencias. Por eso, el 50% de ellos, resultado de la acumulación de tensión no atendida, fallece en los 5 primeros años tras la http://www.buscarempleo.es/consejos/mano-a-mano-entre-jubilados-y-jovenes-empresarios.htmljubilación.
- Insatisfacción en el ocio. Se ve incapaz de disfrutar de actividades culturales, deportivas o de entretenimiento. Estar ocioso, dormir o descansar, lo considera una pérdida de tiempo, el cual sólo es útil si es productivo.

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