
Los trabajadores por cuenta ajena aconstumbran a tener siempre una larga lista de reclamaciones o quejas que no siempre trasladan a sus superiores. Sin embargo, la existencia de los comités de empresa hace que muchos empleados inicien una dura pugna para reivindicar algunos de sus derechos.
En un principio puede parecer muy idílico y positivo que tu empresa te ofrezca la oportunidad de entrar, aunque la realidad es que si existe es por una cuestión legal -por tener un mínimo de trabajadores- y, normalmente, a tus superiores no les hará demasiada gracia su existencia.
Ante esto tienes dos opciones, entrar o no entrar. Como regla general sólo hace falta que tengas una antigüedad de seis meses en la empresa para acceder al comité, tres en algunos casos en los que se renegocia el convenio.
Entrar en el comité, para comenzar, complica la dificultad de que tus superiores quieran echarte si no tienen argumentos muy fundamentados y con pruebas al respecto. Ese no debe ser el motivo por el cual un empleado entre en el comité, pero hay casos en los que se produce.
Así, si acabas accediendo, deberás tener en cuenta que en la mayoría de casos tus superiores no te mirarán con la misma confianza que antes, todo lo contrario. El simple hecho de entrar te supone formar parte de la lista de un sindicato, uno de los principales ‘enemigos’ de las grandes empresas.
Todo dependerá de cómo sepas manejar tu posición dentro del comité. Si consigues una relación de comunicación con tu superior, trasladándole las reclamaciones o propuestas del comité y tus compañeros de trabajo, no debe haber ningún problema.
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Ofertas de empleo que aparecen en verano.
El anuncio “demasiado bonito para ser cierto”
ribir, porque se adecua a tu perfil.
cién estrenado trabajador, uno puede considerarse al menos un
ntearse si fue buena idea empezar a compartir escenario laboral con sus allegados.
¿Cuál es el trabajo ideal?. Muchos contestarían que aquel en el que se gana mucho y se trabaja poco. Pero esto no sólo es difícil de encontrar, más allá del caché de algunas modelos, sino que la satisfacción laboral no es una ecuación tan simple, de la que dependan únicamente las variables horas laborales y remuneración.

Muchos estudios muestran que existe una conexión entre la pérdida del puesto de trabajo y un deterioro de la salud de la persona, pero no existe ningún trabajo que ponga el foco de atención en la salud anterior del trabajador o en factores externos, como la clase social. En concreto, la gente que pierde sus trabajos debido a problemas de salud requiere cobertura médica, 

